Pregón Año 2010

PREGÓN DE PASIÓN

 COFRADÍA PENITENCIAL DE LA SAGRADA PASIÓN DE CRISTO

Iglesia Conventual de San Quirce y Santa Julita

Valladolid 21 de FEBRERO de 2010

D. Alejandro Rebollo Matías

Historiador del Arte

 

 

ANUNCIOS Y SÍMBOLOS DE LA PASIÓN.

PREGÓN DE LA CUARESMA. COFRADIA DE LA PASIÓN DE VALLADOLID.

Reverenda madre abadesa y comunidad cisterciense de este Real Monasterio de San Quirce y Santa Julita;

Estimado Alcalde, Cabildo de gobierno y cofrades de la Cofradía Penitencial de la Sagrada Pasión de Cristo; queridos cofrades y representantes de las diferentes cofradías de Semana Santa de Valladolid; autoridades aquí presentes; estimados todos.

 

Se me ha brindado con motivo del inicio de la Cuaresma 2010 y como preparación a la Semana Santa vallisoletana, la ocasión de pronunciar este pregón que lleva por título: Anuncios y símbolos de la Pasión.

No me podía negar, ante esta posibilidad, estando en deuda, como estoy, con vuestro Santo Cristo de los Arrepentidos o de las Cinco Llagas y su patrona Ntra. Sra. de la Pasión. Es en verdad grato para mí expresar estas palabras como cofrade de la Santa Vera Cruz, a la que me honro pertenecer, ante una cofradía histórica, como la vuestra, con tan especial y rico patrimonio.

Por que de eso se trata al hablar en este caso de los símbolos de la Semana Santa y de la Pasión de Cristo, hablar de un rico acervo patrimonial y simbólico, que representa en nuestras cofradías penitenciales algo genuino y único, pero que es vivido por toda la Cristiandad en estas fechas en las que se rememora la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor.

El tiempo en la liturgia de la Iglesia nos habla de pregones: de Cuaresma, de Semana Santa, de Viernes Santo, de Dolores, de Pascua… quizá debiéramos de saber para qué pregonamos, e ir a los orígenes, porque en definitiva se trata de anunciar una Buena Noticia, la de la Redención del hombre, que se inicia en el Evangelio.

 

Los pregones del Evangelio

  Los pregones o anuncios de la Pasión se reflejan en el mismo evangelio por boca del propio Jesucristo, no necesitaríamos, pues, más que releerlos y meditarlos. Tanto Mateo, Marcos y Lucas reflejan los tres que pronunció el Salvador. Los tres están muy próximos en el tiempo, se suceden en el último año de su predicación y en las últimas semanas antes de padecer, lo que será modelo de la evolución de la cuaresma (40 días) antes de la Pascua. Luego vendrá el relato de los misterios de la Pasión con toda su crudeza y simbolismo y de donde parten las imágenes que han llenado gran parte de la iconografía cristiana hasta nuestros días.

El primer anuncio de la Pasión (Mt. 16, 21; Mc. 8,31; y Lucas, 9, 22 lo reflejan los tres) sucedió un día en que estaba El solo haciendo oración y Juan Bautista había sido ya decapitado por Herodes, el corrupto tetrarca que dudaba si este Jesús profeta era el Bautista que había resucitado. Este será un primer símbolo de la muerte que antecede a la de Cristo, lo vemos plásticamente aquí en la cabeza de S. Juan Bautista sobre una bandeja , uno de los símbolos más antiguos de la Cofradía y de bella factura, que perteneció junto con la figura completa al paso de la Degollación de San Juan obra de Andrés de Rada en 1579 (Martí y Monsó, Estudios Histórico Artísticos … p.498) símbolo que aún se encuentra en la fachada lateral del antiguo templo de la calle Pasión. Esta devoción martirial se liga a la entrañable hermandad, desde esa temprana fecha del s.XVI, con la Archicofradía romana de S. Giovanni Decollato que se dedicaba a enterrar a los ajusticiados como la vuestra.

En este primer anuncio, ocurrido en Cesarea de Filipo, Cristo les aclara: “ Es preciso que el Hijo del hombre sufra mucho y sea reprobado por los ancianos, los príncipes de los sacerdotes y los escribas, y que muera y al tercer día resucite ”. Y añade: “ si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame ” . Y sobre este particular medita el santo trapense hermano Rafael: Sólo el que adore la Pasión de Cristo, la Cruz de Cristo, el Corazón de Cristo puede desesperarse de sus propios dolores … porque ni aún llegan a completar lo que resta a su Pasión como dijera San Pablo.

Una semana después sucede el segundo anuncio. En el segundo anuncio de la Pasión (Mt. 17, 22-23; Mc. 9, 30-32; y Lucas, 9, 43.45), justo después de su Transfiguración en el monte Tabor, el Señor les dice a pesar del momento extraordinario que acaban de vivir: “grabad bien en vuestros oídos estas palabras: el Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres”, pero ellos no entendían este lenguaje tan oscuro para ellos y no alcanzaban a comprenderlo.

Me viene ahora a la cabeza la aparente oscuridad de las palabras que por el contrario se llenan de luz al profundizar en ellas. Y así sucede cuando los monjes ortodoxos comienzan a pintar sus iconos, pues el primero de todos debe ser el de la Transfiguración, pues hay que introducirse de lleno en la idea de belleza divina , hay que transformarse o transfigurarse desde dentro y por tanto para ellos el pintar iconos es un lenguaje espiritual: es escribir y leer con símbolos.

  En los iconos de la Iglesia Oriental existe una iconografía de la Virgen como milagrosa Santa Madre de Dios de la Pasión que en Occidente es equivalente a la que conocemos como del Perpetuo Socorro: con el Niño en brazos y acompañado de los arcángeles Miguel y Gabriel con los instrumentos de la Pasión: lanza, esponja y vinagre; cruz patriarcal griega, clavos, espinas y sudario respectivamente. La oración de intercesión que utiliza la iglesia ortodoxa es bellísima: Gloriosísima siempre Virgen, Madre de Cristo, Dios nuestro, lleva nuestras oraciones a tu Hijo y Dios nuestro, para que salve nuestras alma s. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo .

Es el símbolo de la mediación materna: en el caso de este icono: la Virgen tiene al Niño en brazos, en Ntra. Sra. de la Pasión lo tiene muerto en su regazo.

Precisamente este paso o pasaje de Pasión tiene otro que le precede cuando Cristo pende de una cruz: como vuestro Cristo de los Arrepentidos o de las Cinco Llagas . Es una de las tallas más hermosas que posee la Cofradía, debida a la gubia de Manuel Álvarez, con una tipología propia de la escuela palentina -como afirma el profesor Parrado- con un rostro dulce que nos acerca al sueño de la muerte. Este crucificado formaba parte según una instrucción de 1661 en el paso nuevo de la Virgen y S. Juan que luego procesionará a partir de 1930 la Cofradía de las Siete Palabras. Sobre éste paso es curioso el dato de la Semana Santa de 1948 cuando tuvo lugar un suceso en plena procesión General de la Sagrada Pasión como comenta José Delfín Val: las ruedas de la carroza sufrieron tal agarrotamiento que hubo de ser retirado de aquella siendo la primera vez que desaparecía del cortejo. Y añadimos: ¿El Cristo se negaba a andar? ¿Era sólo un signo premonitorio? Delfín Val, J.- Cantalapiedra, F., Semana Santa en Valladolid. Pasos. Cofradías. Imagineros . Valladolid, 1990.

En el tercer anuncio de la Pasión (Mt. 20,17-19; Mc. 10,32-34 y Lucas, 18,31-34) cuando estaba muy cercano su final Jesús añadirá: “Mirad, subimos a Jerusalén y se cumplirán todas las cosas escritas por los profetas acerca del Hijo del Hombre , pues será entregado a los gentiles y se burlarán de él, será insultado y escupido, y después de azotarle, lo matarán, y al tercer día resucitará”. S. Mateo aquí cita a Jeremías como precursor del pregón o anuncio de la Pasión, sin embargo existen otros profetas del antiguo Testamento que también profetizaron su Pasión y Muerte: Isaías, Malaquías, Oseas... Qué distinta sería nuestra vida si meditáramos con más frecuencia la Pasión del Señor en palabras de un santo contemporáneo. Es más los cofrades tenemos una obligación muy especial y lo tenemos más fácil en esta época litúrgica. Es lo que la santa y vidente Ana Catalina Emmerich recomienda a través de sus meditaciones de la Pasión que han dado origen a la famosa película de Mel Gibson. Ella afirma que Jesucristo citaba casi de continúo en ese tiempo final al profeta Malaquías y venía a cumplir todas las profecías del A.T. Y es la meditación de Elena Kowalska (Santa Faustina de la Divina Misericordia) cuando cita en sus escritos palabras textuales de nuestro Señor: “A las tres de la tarde en punto, implora Mi misericordia, especialmente por los pecadores; y, aunque sea por un breve momento, sumérgete en Mi pasión, particularmente en Mi abandono al momento de la agonía. Esta es la hora de la gran misericordia para todo el mundo. En esta hora, Yo no rehusaré nada al alma que Me pida algo en virtud de Mi pasión” .

Palabras para meditar el próximo Viernes Santo a esa hora, y que nos impresionan, como nos impresionan aquellas tallas tan “bien meditadas” que son el origen del arte sacro de los imagineros al representar de forma tan plástica y casi real este suceso de la muerte de Cristo en nuestras calles de Valladolid convertida en esa semana en una nueva Jerusalén con la procesión de las palmas el Domingo de Ramos o el Sermón del Viernes Santo en la Plaza Mayor.

En vuestra cofradía hay obras que nos revelan ese impresionante arte sacro: el paso del Azotamiento con este hermoso Cristo flagelado, el Camino del Calvario ahora en el Museo de San Gregorio y su posible Nazareno sito aún en el Carmen extramuros, o el Santísimo Cristo del Perdón , con esa espalda lacerada y el patetismo (pathos) que imprimió en él Bernardo del Rincón. Éste ya figuraba en 1661 como paso de la Humildad de Cristo en la antigua iglesia de la Pasión, hasta su cierre ordenado por el arzobispo Gandásegui, sufriendo por ello un tortuoso calvario, pasando –casi de manera milagrosa- por expreso deseo de la cofradía a San Felipe Neri hasta 1948 y no al Museo de Escultura como fue la suerte de la mayoría de sus pasos; y luego al Santuario Nacional hasta 1954, y finalmente a la parroquia de la Magdalena antes de llegar a vuestra sede actual.

Todos estos sucesos nos reflejan de manera clara y sentida las palabras del propio Cristo: conviene “que cumplamos toda justicia” : sólo el amor misericordioso es capaz de tantos tormentos y esto los ángeles lo contemplaron absortos. Y me pregunto: ¿Qué conversación tendrían los ángeles durante la Pasión? Es un enigma. Pero que los ángeles acompañan los pasos procesionales es un hecho cierto. Esos ángeles que de forma sesgada al principio y al final de la Pasión aparecen visiblemente en el Huerto de los Olivos y en el Huerto de la Resurrección ante el Santo Sepulcro. Y qué decir de los sayones y otros personajes que aparecen en nuestros pasos, a cuál más majo, o más feo, pero que conforman el drama escénico de la Pasión, sin ellos no habría protagonistas ni pecadores necesitados de redención: Magdalena, Juan, Arimatea, Nicodemo, soldados, verdugos... y el pueblo vallisoletano que lo observa todo desde las aceras.

Y a propósito, aquí si me lo permiten, hago un inciso, sobre los adornos que configuran nuestros pasos procesionales: como esos magníficos velones o lámparas de aspecto clásico, que adornaban uno de vuestros pasos: el de la Elevación de la Cruz en los años 30 que procesiona la cofradía de la Exaltación de la Cruz. Curiosamente es el mismo tipo de lámpara a manera de fanal o farol de mano que en Roma utilizaba la cofradía de S. Giovanni Decollato y son los idóneos para crear un tipo de lámpara para los pasos de la Cofradía de la Pasión. Va muy bien con la sobriedad y elegancia de los pasos de Valladolid, de estilo barroco clasicista si queremos recuperar nuestra identidad. Por tanto hay que adoptar ese estilo y no otro venido de fuera. Hay que preservar los modelos antiguos, tradicionales de nuestras cofradías en el adorno de hachones, hábitos, insignias y sobre todo en los pasos procesionales. Es decir recuperar las raíces, estudiar e investigar nuestra propia historia de las cofradías, por ejemplo: las andas procesionales y los adornos de los pasos sin necesidad de copiar modelos andaluces que al final enmarañan nuestra tradición, la desvirtúan. Lo mismo podemos decir acerca de la importancia de la reproducción exacta, no desvirtuada de los símbolos y escudos, y música de las Cofradías, y hasta del patrimonio de nuestros templos penitenciales, verificando siempre las nuevas incorporaciones, que como en los pasos deben de ser muy medidas y rigurosas, para no crear falsos historicismos. La cuidadosa restauración de las tallas y la colocación de las figuras en los pasos: en el barroco la distribución asimétrica es una máxima de autenticidad en las posturas y acciones a representar, se debe manifestar también en la sensibilidad por estos detalles como preservar su denominación original que completan la visión auténtica de los pasos.

Hasta que no advertimos en una anterior conferencia A. Rebollo-L.A. Mingo: El paso del Descendimiento de Gregorio Fernández y la escenografía barroca de la calle Platería s de la necesidad de recolocar algunas figuras del paso: el San Juan que tenía clavada su mano a una escalera y el ayudante a desclavar que se encontraba delante del crucificado clavada también su mano a los pies del mismo y no en su postura original detrás de la cruz, al que denominamos Abenadar, no se realizó el cambio y una nueva plataforma con motivo de la Exposición Las Edades del Hombre. No sabemos si entonces se perdió el antiguo sistema de atornillamiento que es importante conocer y preservar en la medida que se pueda.

Pero, repasemos ahora los símbolos de la Pasión que nos son tan preciados y que conforman en la iconografía lo que denominamos Arma Christi , o emblemas de Jesucristo en su Pasión y Muerte, y Resurrección gloriosa, significando el escudo y la armadura –en símil de los caballeros medievales- con las que se tiene que revestir el fiel cristiano (una comparación que por otra parte ya realiza San Pablo en la carta a los Romanos):

 

En primer lugar la Cruz.

En origen se trata de ese patíbulo hecho de maderos que se usó en la antigüedad, en especial por Roma: constituido a base de stípes, o palo vertical hincado en tierra, y septum, o madero horizontal que los condenados portaban hasta el lugar de ejecución como hizo Cristo en Jerusalén. Este símbolo pasa a la planta de la basílica cristiana desde el s.IV, gracias al descubrimiento por Santa Elena en Jerusalén de las reliquias más preciadas de la Pasión. Así el templo será una cruz con nave longitudinal y transeptum o nave transversal a manera de crucero delante del presbiterio o altar. De hecho la cabecera del altar a veces recta o en ábside representa el títuli o Inri que remataba la cruz de Cristo: inscripción en hebreo, latín y griego: un resumen de Iesus nazarenus rex judeorum , como reza en algunos pasos procesionales de nuestra Semana Santa como el del magnífico Cristo del Humilladero de la Vera Cruz. Se denominarán también títuli los primitivos oratorios o capillas situados en las casas de los patricios de Roma que dará origen con el tiempo a iglesias martiriales en donde se veneraban las reliquias o cuerpo santo de un mártir y origen de enterramientos subterráneos como las famosas catacumbas de S. Sebastián, S. Calixto o S. Lorenzo….

El templo cristiano reproduce así el cuerpo de Cristo que es su Iglesia, la cruz, desde la cabeza (ábside o altar) a los pies (entrada principal) y orientada casi siempre su cabecera al Oriente, hacia Jerusalén. Besando los pies de Cristo o en la antesala del mismo es en donde debían esperar aquellos que aún no formaban parte del cuerpo: los catecúmenos . Como se sabe los catecúmenos permanecían hasta finalizar la liturgia de la Palabra (primer alimento del recién nacido que aún no come alimento sólido pues no se ha bautizado y no comulga aún con el resto de la asamblea). Entonces se cerraban las puertas del nártex y comenzaba el canon o celebración de la Eucaristía al que sólo tenían acceso los bautizados o iniciados en los misterios cristianos y que participaban del supremo sacrificio de la Cruz.

Hay que tener en cuenta que el madero o cruz era un símbolo miserable de muerte como lo será la horca, y al principio a los primeros cristianos les repugnaba tanto que no la representaban. Será a partir del s.IV cuando se convierta en un símbolo aceptado de manera providencial: In hoc signo Vinces … Según la leyenda fue vista en sueños por Constantino y la hizo su enseña en la batalla que supuso la victoria sobre Majencio en el puente Milvio de Roma, el 24 de octubre del 312 d.C. y con ello la libertad del cristianismo al dejar de ser una religión perseguida.

Este es el lábaro constantiniano o crismón con el XPO, cruz en aspa, que simboliza el anagrama de Cristo Salvador inserto en una corona de laurel, símbolo a su vez de eternidad (la serpiente que se enrosca) al que pronto se añadirá ante la herejía arriana la afirmación de la divinidad de Cristo con el Alfa y la Omega (Principio y Fin), y más tarde el Sol y la Luna, el día y la noche, señales del cosmos que están presentes en la crucifixión. Todo ello refleja una rica y compleja iconografía estudiada entre otros por Louis Reau: es la leyenda del árbol de la Cruz desde Adán a Salomón y la Reina de Saba reflejada en las profecías del antiguo Testamento que hablan de un árbol salvador y una cruz en forma de estandarte como la serpiente que Moisés elevó en el desierto.

En Valladolid, este símbolo de la Cruz, nos es bien conocido pues surge entre dos cipreses como divisa de la Vera Cruz, símbolo éste muy antiguo, casi legendario: la alusión a un árbol inmortal que como el ciprés acogerá al Mesías aparece ya en Oseas, árbol que dura hasta mil años. En Roma el ciprés será también signo de hospitalidad en las villas e inmortalidad para los césares como lugar de enterramiento: así el mausoleo de Adriano –actual castillo de Sant´Angelo- se coronaba por un montículo repleto de cipreses.

Pero quizá lo que no muchos sabían es que uno de los restos de esta madera de la cruz, traída como reliquia por San Toribio en el s.VII de Jerusalén, es la de Liébana (Cantabria), que según un análisis científico realizado en el pasado siglo XX, resulta ser de madera de ciprés ( cupressus sempervirens ), siendo además el trozo más grande conservado en el mundo. Esta es la reliquia y de la misma procedencia al parecer que conserva la Venerable Cofradía de la Santa Vera Cruz de Valladolid en su Lignum Crucis, que desde el s.XVI procesiona inserta en la actual cruz de oro y plata el día de la Cruz de mayo y excepcionalmente el Jueves Santo por la noche.

Según Santa Catalina Emmerich: La pieza principal de la cruz había sido un árbol del valle de Josafat, plantado cerca del torrente Cedrón (no se dice la clase y si era ciprés): habiendo caído atravesado habían hecho de él una especie de puente lo que coincide con la leyenda medieval de la cruz que recoge la Leyenda Dorada de Santiago de la Vorágine y reproduce Piero de la Francesca en sus pinturas murales de San Francesco de Arezzo. Y en Valladolid a fines del s.XV el Cardenal Mendoza fundó un Colegio universitario dedicado precisamente a la Santa Cruz de Jerusalén.

En fin, en nuestra Semana Santa el símbolo de la cruz o del crucificado es siempre el común denominador de todas las cofradías penitenciales a través de la Cruz guía que inicia sus desfiles, y en especial de la Venerable Orden Tercera. Es en la Edad Media con los franciscanos cuando se inicia el culto a la Cruz que pasa a la liturgia del Viernes Santo de manera solemne.

 

La cruz a cuestas.

A partir de la cruz surge también el Vía Crucis o Vía Dolorosa: recorrido de Cristo con la cruz hasta el Calvario y que en el Renacimiento se fija definitivamente en 14 estaciones o paradas. De ahí sin duda surgen las estaciones o pasos -del latín passus-, pasajes o escenas que en la Pasión están referidos a un momento dramático. Iconográficamente ha sido tradicional la imagen de Cristo llevando la cruz completa (stipes y septum) pero todo indica de que no fue así en la realidad por lo que hemos comentado sobre el lugar de ejecución y el madero que portaban los condenados. Sólo este septum o madero transversal que soportaban los ladrones Dimas y Gestas pesaba más de 40 kilos y Cristo debilitado tuvo que necesitar la ayuda de un Cirineo para llegar al Calvario. Este Camino del Calvario que tan plásticamente representó Gregorio Fernández para la cofradía de la Pasión y que con las transformaciones sufridas no lleva a su Cristo original, según todos los indicios obra de Juan Antonio de la Peña y actualmente en el Carmen extramuros.

En relación con él, hemos hallado una noticia que refleja el interés de la Cofradía por sacar procesionalmente al Cristo con la cruz a cuestas y alguna de las singulares tallas como el Cirineo del Paso Camino del Calvario que se encontraba en el Museo. En el documento se especifica que: Visto lo que exponen el alcalde y representantes de la Cofradía penitencial de María Santísima de la Pasión y Caridad, en que solicitan se les permita sacar del Museo de esta ciudad la efigie del Cirineo con el objeto de llevarle en la procesión del Jueves Santo ha resuelto acceder a dicha pretensión 9 marz 1848. Pte. Comisión de Monumentos históricos y artísticos . ( A.H.P.Va.S.H. Comisión de Patrimonio ).

Mas tarde en 1964 (Delfín Val, p.219) este paso sufrirá un accidente el miércoles de Pasión, justo antes del Domingo de Ramos, descabezándose y partiéndose en dos un sayón, el de la lanza, al chocar con unos ramajes el tractor y carro que lo remolcaba desde el Museo de Escultura a la penitencial de San Andrés. Eran otros tiempos.

 

Otros símbolos de Pasión.

Si la cruz es el símbolo principal existen otros símbolos de la Pasión que también son importantes destacar y que se compendian durante la Edad Media en la célebre iconografía de la Misa mística de San Gregorio del que nos ofrece un ejemplo completísimo alguna de las tablas del retablo y tríptico flamenco de San Juan Bautista sito en su capilla recientemente restaurada de la iglesia de El Salvador -una verdadera joya- obra del maestro Morrison y que nuestro maestro y añorado Martín González nos mostró hace años y que les invito a que conozcan.

Tanto en esta pintura, como en la propia fachada de El Salvador, por supuesto en la fachada de la antigua penitencial de la Pasión, o en la capilla colateral de Ntra. Sra. de las Angustias y en la de Jesús Nazareno encontramos una serie de símbolos que el pueblo cristiano ha identificado paso a paso en épocas pretéritas y que hoy en día quizá desconoce su simbolismo más hondo. Si nos remontamos a su origen podríamos citar algunos modelos en los que se inspiran desde las meditaciones de Tomás de Kempis: Vita Christi a fines de la Edad Media , al propio San Ignacio cuando impulsaba a contemplar las escenas del evangelio con: Imaginemos qué… Hay una célebre iconografía del santo cuando Cristo se le aparece con la cruz camino del Calvario existente en el retablo colateral de Santiago el Real de Medina del Campo. Y es también el jesuita Luis de la Palma quien influirá especialmente en el s.XVII con su narración de la Pasión. Influencia que será de una gran trascendencia en los artistas del barroco desde Caravaggio a la pintura española de Ribera a Velázquez y en escultores como Martínez Montañés o Gregorio Fernández.

Como apunte a la exposición celebrada recientemente en la National Gallery de Londres sobre obras maestras del Barroco español el comisario de la misma Javier Bray hace una comparación con la que coincidimos plenamente (Rebollo, A., Historia del Arte y Patrimonio Cultural en España ; Síntesis, Madrid; p.220) sobre la influencia en la pintura de la flagelación de Velázquez de la visión del paso procesional del Cristo Atado a la Columna de la Vera Cruz que sin duda el artista observó en Valladolid. Pero esta influencia de los pasos procesionales de Semana Santa lo advertimos también más tarde en Goya y mucho más modernamente en Gutiérrez Solana, que pintará la Semana Santa ( Procesión de noche ) con tipos populares castellanos y capirotes y dos pasos monumentales portados a hombros que se parecen increíblemente a los del Azotamiento y Camino del Calvario de la cofradía de la Pasión, con sus personajes, composición y movimiento de las figuras.

 

Pasemos ahora a los símbolos referidos en la pintura de la iglesia de El Salvador:

1. En primer lugar: Las gradas del altar , éstas en todo altar son símbolo del monte Moria (el sacrificio de Isaac) y del Gólgota o Calvario, y es preceptivo en todo templo cristiano por su simbolismo aunque en los primeros tiempos era una especie de cenáculo sin altar, sala alta bien arreglada e iluminada como refieren los Hechos de los Apóstoles (Jungman, J.A., El sacrificio de la Misa . BAC, Madrid, 1951; p.335). También será así en los antiguo templos penitenciales: una sala para templo junto al hospital y casa de cofradía como en el de la Pasión como nos revela un documento del 18 de marzo de 1581: cuando se dijo la primera misa… en el hospital nuevo de la cofradía de la Sagrada Pasión de nuestro Señor Jesucristo al pasadizo de D. Pedro Niño … como sabemos será un prototipo de iglesia cajón que luego repite la Vera Cruz y casi a un tiempo las Angustias, con algunas modificaciones.

2. en este altar con gradas –que representa también el enlosado o Gábata, es donde el sacerdote, en el caso de la pintura que comentamos es el Papa S. Gregorio, celebra la Misa revestido con casulla y alba , amito, cordones o cíngulo y estola . Es decir, porta la clámide o casulla roja del martirio -o de otro color según la liturgia-, que representa a Cristo coronado de espinas ante Pilatos, que eso es la casulla una clámide o toga color púrpura de rey; el sacerdote porta también la otra vestidura blanca (alba) que le puso Herodes para burlarse de El, y finalmente es atado con cuerdas con los brazos cruzados al pecho (amito y estola) y a la cadera (cíngulo): ese cinturón de pinchos o cilicio camino del calvario como relata Sta. Catalina en sus escritos. Antes de llegar al Gólgota el sacerdote = Cristo ha procedido al lavatorio de manos, ha extendido sus brazos y ha invocado a los ángeles mirando hacia su Padre del cielo y ha pronunciado las palabras de la Última Cena al mismo tiempo que se eleva su cuerpo sobre la Cruz atrayendo las miradas de todos los presentes. Se trata del anuncio de su Muerte y Resurrección (pues luego viene la Comunión con su Cuerpo). Cristo está tan vivo como se le representaba en el mundo bizantino hasta el románico y se corona con corona de rey o maiestas: triunfador sobre la muerte, alegre y victorioso. Es a partir del s.XIII cuando aparece la humanización del crucificado que sufre por los pecadores coronado con la corona de espinas.

Es tan fuerte este símbolo del Calvario que algún santo sacerdote fue mártir en el altar como Tomás Beckett o San Estéfano de Polonia. Como apunta Juan Pablo II: la dificultad del Gólgota, su desafío, es tan grande que Dios mismo quiso advertir a los apóstoles de todo lo que debía suceder entre el Viernes Santo y el Domingo de Pascua . (Cruzando el umbral de la esperanza , p. 83).

En definitiva, todas estas alusiones a la Pasión de Cristo en estas vestimentas litúrgicas nos aparecen de manera muy simbólica pero real, afirma Jungman, pues se trata de la armadura dispuesta para la lucha espiritual (según refiere Jungman, J.A., Idem … pp.374-375. Véase Álvarez, A., Catál. Expo Tradebatur , febr.-marz.2007.Valladolid).

Por similitud el traje o hábito del cofrade también tiene su simbolismo, no es un disfraz cualquiera más o menos vistoso por sus colores, por lo menos no era así en origen. Aquí nadie se disfrazaba al menos antiguamente. Además en Castilla no se llevaba capa, era solamente un hábito sencillo con capirote como conservan algunas cofradías como los nazarenos: hachón para los hermanos de luz y espalda al aire para los disciplinantes que se golpeaban la espalda con flagelos, pues el cofrade es como el reo o condenado que acompaña penitencialmente a Cristo al suplicio. Son aquellos que llevan el sanbenito o capirote como los condenados de la Inquisición. Bien es conocido por la cofradía de la Pasión que obtuvo el privilegio de soltar a un preso antiguamente en la procesión del Jueves Santo, repetido luego en los años 60 del pasado siglo por la cofradía de la Piedad. Es decir por humildad el cubrirse la cara fue debido a no hacer ostentación de la penitencia y que el penitente estuviera en el anonimato ya fuera persona importante o no. Por tanto sería conveniente el cubrirse siempre el rostro pues lo nuestro no es el espectáculo sino el vivir un drama como es la Pasión de Cristo.

3. En segundo lugar como nos ofrece tantas veces los yacentes de Fernández: Cristo nos muestra sus Cinco llagas (manos, pies y costado, número simbólico como en toda la Biblia) y aparece con rostro barbado y con melena; ésta en realidad sería poblada y larga de nazareno, nezer en hebreo, como debía ser el aspecto del Mesías, posiblemente anudada a la espalda como ha revelado la Sábana Santa. En la pintura que comentamos el propio Cristo desnudo aparece sobre el altar como Varón de Dolores y muestra las llagas de la Pasión, como recuerdo lo hiciera tan bellamente grabado a manera de “pensador” el gran Alberto Durero. Esta imagen de Cristo, parte de la imagen que se imprime en el sudario o paño de la Verónica (que significa Vere icon , verdadera imagen) y acaso en el mandylion bizantino que se mostraba todos los viernes en Sta María de Blanquerna de Constantinopla hasta su desaparición con la toma de los turcos en 1453. Según todos los indicios históricos este mandylion con la imagen del rostro era una parte de un doblez de la Sábana Santa que luego reaparecerá tras diversas vicisitudes en Turín y que reproduce las llagas de un hombre torturado como nadie lo ha sido: la oración de la misa de Julio II a ella dedicada comienza así:

Señor Dios, que nos dejaste las señales de la Pasión en la Sábana Santa, en la cual fue envuelto tu Cuerpo Santísimo, cuando por José fuiste bajado de la Cruz

Aquí en Valladolid existió una copia dibujada en el monasterio desaparecido de las Lauras pasando luego al convento de Santa Catalina de Siena, ahora cerrado. ¿Qué prohibición pesa sobre ella que desde hace bastante tiempo no se puede venerarla? Ese rostro sobrecogedor y nazareno de la preciada sábana de Turín que como en un retrato robot, su mirada se parece increíblemente al Cristo Atado a la Columna de Fernández, verdadero icono de la Semana Santa vallisoletana. Donde me miraste que también me retrataste…

  4. Hablemos pues de la columna y los flagelos del azotamiento (columna con cadenas , reliquia que se conserva en Santa Práxedes de Roma, reflejada por Bramante en 1481 en un grabado milanés como columna abalaustrada dentro de un edificio en ruinas de Jerusalén (grabado Prevedari. British Museum.Londres. en Bruschi, Bramante …; p.18-19), luego copiada por múltiples artistas y que con un sentido arqueológico dará origen a la columna que Gregorio Fernández reproduce fielmente en el s.XVII en el Atado a la Columna de la Vera Cruz, y luego en el mismo modelo para el monasterio de Santa Teresa de Avila. El paso en cuestión estaba compuesto al menos por el titular y cuatro sayones como parece revelar el paso del Azotamiento de la Pasión, ya que éste es posterior y se hizo todo parece indicarlo a imitación del de Fernández. Hemos estudiado las fotografías de los años 60 del primero y sabemos que aún conservaba la cadena y argolla que ataban sus manos a la columna y no la soga actual, dato importante para su recuperación y que Fernández quiso remarcar en su reconstrucción de la venerada reliquia de la columna.

También hemos analizado la disposición de Cristo y las figuras del paso del Azotamiento de la Pasión en la Sala de Pasos del Museo por fotografía de esos años. Este ya figuraba en vuestra penitencial y antiguo templo de la Pasión en la instrucción de 1661 como paso nuevo del Azotamiento , con Jesucristo y cuatro sayones: el que tira la guedeja a Cristo y es el que azota… el general que va con cuchilla y turbante… figura que tira de la soga… y figura que açota del revés (Martí y Monsó, p.499) siendo luego la reconstrucción que hace Agapito y Revilla en 1922 un lío de sayones pertenecientes a ambos pasos. Actualmente se ha recuperado el sentido original de la instrucción de 1661.

En cuanto a los flagelos o cuerdas de azotes los que se representan son de dos tipos: varas anudadas a modo de escoba que raspa la piel o el flagrum o flagelo con puntas de metal o bolas que se hincaban en la carne hasta demoler al condenado. Uno de los dos tipos se representa en la fachada de El Salvador sobre el dintel de la puerta y también en su interior en el retablo de San Juan Bautista.

5. En el citado retablo también se recogen otros cuantos símbolos: las cuerdas con que le ataron y la corona de espinas y la caña que llevó en la burla de su realeza (en realidad fue un verdadero casco de espinos que le cubría toda la cabeza como en la visión de Sta. Brígida de Suecia); En Valladolid tenemos la suerte de contar con un lugar emblemático como el monasterio de la Santa Espina que preserva una reliquia regalada por san Luis, rey de Francia. Éste había hecho construir la Sainte Chapelle de París, una capilla gótica con vidrieras, única en el mundo en forma de caja de cristal, para contener la corona de espinas, pero ésta desapareció desgraciadamente con la Revolución francesa.

6. otros objetos son: el martillo y las tenazas utilizadas en su crucifixión y desclavamiento, así como los clavos que le traspasaron manos y pies y la lanza de Longinos que le atravesó el corazón (conservados en la basílica de la Sta. Cruz de Jerusalén de Roma); la esponja sobre una caña alargada que le acercaron a la boca junto con la vasija de vinagre al pie de la cruz. Y la escalera para su crucifixión primero y descendimiento después que vemos en los pasos de la Elevación , Tengo Sed y Descendimiento ; también los dados de los jugadores romanos y la túnica sagrada que se repartieron los soldados; así como los vasos de mirra y aloe de Nicodemo y las mujeres como María Magdalena, tan presente en el sepelio y, la propia madre María Santísima sufriendo con una espada de dolor ( Dolorosa de la Cruz de G. Fernández), o espasmos y angustias por su Hijo ( Virgen de los Cuchillos o de las Angustias de Juni) y finalmente la Sábana Santa de Arimatea que envolvió el cuerpo de Cristo en el sepulcro: símil del mantel del altar que el sacerdote besa y en donde se realiza la Pasión de Cristo todos los días y por eso se cubre porque sobre el mismo va a reposar el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo sacramentalmente.

Por último, otros objetos y elementos no tan anecdóticos: la espada de Pedro y la oreja que cortó a Malco y que el Salvador repuso milagrosamente; la mano o puño de hierro de los verdugos (según la visión de Catalina Emmerich este fue el puñetazo dado en su divino rostro) y mechones de pelo y barba del Señor cuando se le sometió a aquel juicio inicuo; el gallo que cantó ante las negaciones de Pedro, la antorcha o lámpara que iluminaba el prendimiento en el huerto y la mano del verdugo en el prendimiento, la bolsa y monedas que Judas cobró por la traición con la señal del beso (siempre el dinero de por medio) y hasta el velo o cortina del santuario del templo de Jerusalén que protegía el sancta sanctórum y que se solía anudar a las dos columnas de entrada a la que se accedía por una escalinata: éstas a manera de columna salomónica , que ése es su origen, en el templo de Salomón, Bernini la reprodujo en el baldaquino de San Pedro del Vaticano. Precisamente el Santo Padre llevará como símbolo de maestro de sabiduría y rabí como los judíos: la kipá sobre la cabeza, en este caso blanco, como lo es su vestido, símbolo de luz, como las vestiduras blancas de la Transfiguración. Además los obispos llevarán desde los primeros tiempos el gorro o mitra que portaba el Sumo Sacerdote, divido en dos en su centro a manera de cuernos o rayos de Moisés simbolizando el chivo expiatorio del Antiguo Testamento. El era el único que podía ofrecer el sacrificio expiatorio por todo el pueblo como los levitas. Precisamente vemos representada la columna salomónica y al sacerdote Zacarías ofreciendo el incienso en el templo de Jerusalén en una pintura de Amaro Alonso perteneciente a la cofradía de la Pasión y sita con la serie completa en la iglesia de San Juan. Ese pueblo que visita los monumentos e iglesias en Jueves Santo pero que desconoce su significado más hondo: visitar a Cristo en su Pasión en el Monumento y rememorar la peregrinación a las 7 basílicas de Roma que los cristianos recorrían desde la Edad Media y sobre todo a partir de la segunda mitad del s.XVI con San Felipe Neri, en plena Contrarreforma, que promovió la veneración de las reliquias de la Pasión y de los mártires que allí estaban siempre muy presentes.

Hay mucho simbolismo pues que debemos entender en nuestras tradiciones cristianas, las cofradías penitenciales son una parte de éstas e importante contribución pues tienen sus propios símbolos. Brevemente hemos analizado alguno de ellos. La Cofradía de la Pasión los ha conservado en sus insignias y estandartes, también en la fachada de su antiguo templo, y en su imaginería procesional como lo denotan estas hermosas tallas. Esta tradición ha influido durante siglos las celebraciones y hasta en la música que acompaña estos magníficos pasos procesionales. De nuevo en este año 2010 romperá a sonar y emocionarnos con sus himnos en el silencio de nuestra Semana Santa.

Y termino con unos versos al Santísimo Cristo de las Cinco Llagas que nos preside entresacados del diurnal del tiempo de cuaresma y de un anónimo escritor castellano:

Nadie tendrá disculpa diciendo que cerrado halló jamás el cielo,

si el cielo va buscando.

Pues vos, con tantas puertas en pies, mano y costado,

estáis de puro abierto casi descuartizado.

 

No me mueve, mi Dios, para quererte el cielo que me tienes prometido;

Ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor: muéveme el verte clavado en esa cruz y escarnecido;

Muéveme el ver tu cuerpo tan herido; muéveme tus afrentas y tu muerte…

 

Muchas gracias.

 

 

Alejandro Rebollo Matías

 

© Cofradía Penitencial de la Sagrada Pasión de Cristo