Pregón Año 2006

PREGÓN DE PASIÓN

 COFRADÍA PENITENCIAL DE LA SAGRADA PASIÓN DE CRISTO

Iglesia Conventual de San Quirce y Santa Julita

Valladolid 5 de MARZO de 2006

D. FRANCISCO JAVIER MARTÍN COCHO

Secretario de la Junta de Cofradías de Semana Santa de Valladolid

 

 

Santísimo Cristo del Perdón, con vuestra venia.

Alcalde Presidente y Cabildo de Gobierno de la Cofradía Penitencial de la Sagrada Pasión de Cristo, Reverendas Madres cistercienses del Real Monasterio de San Quirce y Santa Julita, Representantes de las cofradías y hermandades de Valladolid, Cofrades de esta Penitencial, señoras y señores

Buenas tardes

 “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen”

 El evangelista Lucas sitúa esta frase cuando Cristo se encuentra clavado y elevado en la Cruz, capítulo 23, versículo 34. No voy a contradecir al evangelista ¡Dios me libre! pues no soy exégeta ni apologista, para interpretar las Sagradas Escrituras, pero si me gustaría expresar mi parecer ante la contemplación de la escenografía de la Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor que se celebra en la tarde–noche del Viernes Santo; en cuyas fuentes bebí siendo aún muy niño, cuando la veía pasar ante mis confundidos y sorprendidos ojos. Entonces comencé a sentir la tragedia de su pasión y muerte.

 La contemplación de la sagrada imagen del Cristo del Perdón postrado de rodillas en las ásperas y duras rocas del Calvario, con los brazos abiertos y la mirada dirigida al Cielo; fue lo que años más tarde, me llevó a dilucidar, que si el evangelista escribiese de nuevo el texto basándose en el devenir de tan impresionante procesión, hubiese sido en este preciso momento donde pondría en boca de Jesús las salvíficas palabras.

 “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen”

 Instante sublime en el que Cristo ya ha bebido el cáliz de la amargura. Solamente le falta apurar la crucifixión y muerte, para completar la libación suprema; pero ha bebido la parte más amarga: la traición, los perjurios, los improperios, los azotes de la flagelación, la brutal coronación de espinas, y la penosa ascensión por la Vía Dolorosa hasta llegar al Gólgota; pero sobre todo ha sufrido el abandono de sus discípulos, de sus seres queridos, y es ahora, cuando se encuentra con el cuerpo destrozado, extenuado por la fatiga, en la soledad más absoluta del más completo abandono; es ahí, cuando elevando sus ojos, de nuevo se dirige al Padre, en su infinito amor,  para solicitar el perdón para los que le han causado tanto daño corporal como moral.

 Dramático momento, inspirado en los versículos del profeta Isaías:

 “despreciado y abandonado de los hombres, abrumado de dolores y familiarizado con el sufrimiento”.

 Uno de mis antecesores en esta tribuna, iniciaba su pregón con el saludo franciscano

“Paz y Bien”.

 Permitidme que yo lo haga con

 “Perdón y Amor”

 El Perdón emana de sus manos y mirada

El Amor de las heridas de su espalda lacerada

 Es el Cristo del Perdón y por lo tanto del Amor. Solamente desde el amor se puede otorgar el perdón. Contemplad su rostro, no hallareis en él signo alguno de dureza, rencor y odio, sino todo lo contrario la dulzura de su eterno amor.  

 Me viene a la memoria la hermosa plegaria de Ángel María de Pablos

 ¿Por qué te humillas y por que reclamas

el perdón de un error no cometido

si tu error es pecado desprendido

del fuego del amor y de sus llamas?

 

Y si el pecado de amor que proclamas

me convierte en deudor a ti debido

¿Por qué entonces, Señor yo no he podido

amarte con la fuerza que Tú amas?

 

Postrado y de rodillas en la tierra

me acojo a tu piedad y tu perdón

declaro que soy yo quien ha pecado

 

Que yo soy el que ofende y el que yerra

el que debe enfrentarse a tu Pasión

y el que quiere sentirse avergonzado

 

Porque. Si subo junto a Ti al Calvario

seré de tu perdón y de tu amor depositario

 

Perdón y Amor, sublimes y piadosas palabras que adquieren su máximo exponente, cuando las hace suyas Nuestro Señor.

 El recién elegido Papa, Benedicto XVI dedica su primera encíclica “Deus, caritas est” al amor. Disecciona y analiza magistralmente la palabra Caritas, vs., amor en sus tres acepciones griegas: eros, philia y agapé, donde eroses el amor ascendente y posesivo, philia es el amor de la amistad y agapé es el amor descendente, oblativo de entrega a los demás Así podemos decir “Perdón, agapé est”, Cristo es el amor oblativo por excelencia, la entrega a los demás; ofrenda su propia vida, el don más querido del ser humano, y todo ello por el perdón, el Perdón con mayúsculas, el perdón por todos los pecados de la humanidad plena, sin distinciones de razas, culturas y credos. No obstante, el Santo Padre matiza que, para que exista el agapé o el amor oblativo completo, es preciso que el mismo sea reciproco, que la parte que recibe sea asimismo generosa con la parte que ofrece. San Pablo hace una preciosa apología del amor, en el capitulo trece de su primera carta a los fieles de Corinto.

 

No quiero abandonar este tema, sin hacer mención al agapé de la Cofradía Penitencial de la Sagrada Pasión, a su obra caritativa y asistencial. Han transcurrido muchos años desde su fundación al amparo de los monjes trinitarios, casi cinco siglos, en los que la cofradía tenía como función social asistir a los reos en sus últimos momentos y darles cristiana sepultura después de ser ajusticiados. Los tiempos han evolucionado y hoy en día la pena capital ha sido abolida por nuestra sociedad. La Cofradía de la Pasión tambien ha evolucionado y fija su obra social, en la caridad y ayuda a los necesitados por medio de tres acciones específicas: colabora con una ONG., recogiendo juguetes durante la Navidad para los niños del Tercer Mundo; de forma permanente durante todo el año, con Manos Unidas, mediante aportaciones de dinero con cargo a sus ajustadas arcas y en tercer lugar recogiendo alimentos que entregan a las Hermanas de la Cruz para hacérseles llegar a los más necesitados.

 

Cuando fui invitado por el Alcalde Presidente en nombre del Cabildo de Gobierno de esta querida cofradía de la Sagrada Pasión de Cristo, a realizar el Pregón de sus actos y procesiones. Pensé, en un primer momento, declinar tan amable invitación, por considerar que no concurren en mi persona ninguna condición ni mérito: no soy teólogo, ni historiador, ni licenciado en arte y como estaréis comprobando la oratoria tampoco es mi fuerte. Solamente presumo, si se puede llamar presumir, de ser un vallisoletano que quiere a su ciudad, y que sobre todo siente, ama, respira y trabaja por su Semana Santa, Desde muy niño llevo esta impronta que me inculcó mi padre. Por él y en honor a su memoria, he asumido la responsabilidad que recaía en mi persona, y fue lo que me decidió a aceptar vuestra generosa invitación, la cual, no lo puedo ocultar me lleno de emoción y satisfacción.

  

Puede decirse que toda mi vida ha estado marcada por la Semana Santa: mis padres nacieron en 1923, año en el que el Arzobispo Monseñor Remigio Gandásegui, reinstaura las procesiones de Semana Santa, yo lo hice en 1946, año en que se funda la Junta para el fomento de la Semana Santa. Fue un Jueves de Dolores cuando vine a este mundo, pues no quería perderme mi primera Semana de Pasión, que aquel año caía tardía. Desde una ventana de la casa que daba a la confluencia de las calles de Montero Calvo y Santiago, presencié en brazos de mi madre mi primera procesión en aquella tarde del Viernes Santo 19 de Abril.

 

“Yo he nacido en esos llanos

de la estepa castellana,

donde había unos cristianos,

que vivían como hermanos

en república cristiana”

 

Como he venido haciendo año tras año, bien por pasiva o por activa, no he faltado nunca a su cita, que me imponía mi doble condición de cristiano y vallisoletano.

 

Los recuerdos de mi infancia más gratos que me vienen a la memoria son los referentes a Semana Santa: el Domingo Ramos con los zapatos y calcetines recién estrenados acompañaba a mis padres con mi ramito de olivo o de flores de papel a esperar a la “Borriquilla”; años después en mi etapa de colegial, salía en la procesión con mis compañeros de colegio, los guindillas de San José, acompañábamos a la “Borriquilla” cantando el hermoso himno de “Hosanna al Hijo de David”. Recuerdo las tardes de Jueves Santo que relucían más que el sol. Esperaba con impaciencia que mis padres me llevaran a la Iglesia de La Magdalena para ver salir la Procesión de la Cárcel como popularmente se conocía, luego nos apresurábamos para ver, desde las huertas que había enfrente de la prisión, como salían los presos liberados aquel año; la lluvia siempre presente en nuestra Semana Santa, había embarrado las huertas, por lo que los zapatos que había estrenado el domingo anterior se ponían hechos un asco. Pero no importaba allí estaban el Cristo del Perdón, el Cristo de la Preciosa Sangre y la Virgen de la Piedad, con sus esperanzadores brazos abiertos para acoger a aquellos desdichados, y era allí, con las imágenes encaradas hacia la puerta de la prisión, cuando contemplaba emocionado, la espalda del Cristo del Perdón, un dolor interno me hacía estremecer, al ver sus llagas, y en mi interior de niño, iba creciendo un rencor exacerbado hacía aquellos villanos

 

“que eran Judas y unos tíos

que mataron al Dios bueno…”,

 

Sí, habían torturado y maltratado al Inocente, como tantas veces había escuchado de los labios de mi madre; calando hasta lo más hondo de mi corazón.

 

Y por fin llegaba el Viernes Santo, a primeras horas de la mañana bajábamos con las sillas de casa a coger sitio en la calle de Santiago y allí los chavales nos pasábamos todo el día, a su cuidado. Matábamos el tiempo, leyendo y cambiando tebeos, comiendo pipas y otras chucherias que podíamos permitirnos con nuestras pequeñas propinas. La calle era un continuo ir y venir de gente que paseaba por ella. De repente la calzada empezaba a despejarse, aparecía la Policía Armada apartando a la gente, justamente cuando el pariente listillo hacía tambien acto de presencia y los chiquillos que habíamos soportado durante todo el día la custodia de las sillas, nos veíamos condenados a sentarnos en los bordillos. No importaba. Las luces de los comercios se apagaban, venía la procesión. La iniciaba la Guardia Civil a caballo, se hacía un fervoroso silencio, roto solamente por el pasar de los penitentes, el golpear de hachones, el rodar de las carrozas, el sonar de tambores y cornetas y el peculiar sonido emitido por la cola del hábito de los cofrades del Santo Entierro. Recuerdo que esperaba la llegada de los dos pasos que más me impactaban y que hacían afluir las lágrimas de mis inocentes ojos, eran el de Nuestro Señor Atado a la Columna y el Cristo del Perdón, me impresionaba como ya he comentado la espalda lacerada de ambas figuras. Después veía pasar con orgullo propio de chaval, la Cofradía  de las Siete Palabras, con su hábito tan llamativo de color crema y capirote rojo, como estaba ubicada en mi Parroquia, la de Santiago, también la sentía como la mía, pues durante las vacaciones ayudaba a mis amigos los monaguillos en las misas celebrabas en la iglesia. Por último la Virgen de las Angustias, el Sr. Arzobispo con las autoridades, la Banda Municipal y el Regimiento de San Quintín, cerraban la procesión. Ahora…,solo quedaba esperar al próximo año

 

Acabada mi época de colegial, fui abandonando también estos menesteres, y apartándome, lo reconozco de mis deberes con la Santa Madre Iglesia, pero

 

“cuando esta fecha caía

sobre los pobres lugares

la vida se entristecía

cerrábanse los hogares

y el pobre templo se abría”

 

decía el poeta Gabriel y Galán, en su enternecedor poema de “La Pedrada”; volvía a brotar en mí, el cariño y fervor que me inspiraba mi Semana Santa, acudía a su cita, especialmente en la tarde del Jueves Santo, en que además de ir a presenciar la Procesión de la Cárcel, visitaba las siete Iglesias, como era la costumbre; y en la tarde del Viernes Santo asistía a la Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor.

 

Pasados los años, y ya padre de familia, inculqué a mis hijos la herencia espiritual recibida de mi padre. Ante la insistencia de mi hijo nos inscribimos en mi querida Cofradía de La Piedad, al año siguiente lo hicieron mi mujer y mis hijas, puedo decir que he vivido entrañables momentos, he sentido y siento el calor y el amor de la Madre con su divino Hijo muerto en su regazo, y a la que correspondo con todo mi cariño. Iconografía que tambien representa vuestra Patrona y que venera la cofradía bajo la advocación de Nuestra Señora de La Pasión.

 

Os he hecho partícipes de mis vivencias y recuerdos, Vayamos ahora al tema principal, por el que he sido nombrado Alguacil para el presente año: pregonar los actos, cultos y procesiones propios de esta Penitencial. Año muy especial y significativo para la cofradía, por celebrarse el 475 aniversario de su fundación, que celebrará con los faustos solemnes que corresponden a tan importante efemérides; no serán los festejos taurinos que celebraba la Penitencial en sus primeros tiempos, ni las fiestas y funciones propias de aquella época; pero si serán sin duda dignos de los tiempos actuales. También se cumplen los 350 años de aquel lejano 15 de Octubre de 1656 cuando tiene lugar la firma del documento contractual, por el que el Cabildo de Gobierno de la Cofradía encarga al imaginero castellano Bernardo del Rincón, la realización de la talla del Cristo de la Humildad, hoy conocida como Cristo del Perdón. Salió en procesión un año más tarde. Obra primorosa, sin igual, cuya expresión y dulzura talló la delicada gubia de tan insigne escultor, más dirigida y manejada con el alma que con las manos,.

 

Por ello y por orden del Señor Alcalde Presidente y con licencia del Cabildo de Gobierno de la Cofradía Penitencial de la Sagrada Pasión de Cristo, hago saber a todos los cofrades, hombres, mujeres y niños, a todos los devotos de aquesta cofradía que en el año 2006 de la Encarnación de Nuestro Señor, se les convoca en la Iglesia del Real Monasterio de San Quirce y Santa Julita, para que asistan a los actos litúrgicos que se celebran durante la Cuaresma y así rezar, venerar y dar culto a nuestras piadosas imágenes:

 

Celebrado el Triduo al Santísimo Cristo crucificado de las Cinco Llagas los pasados días 1 al 3 de Marzo; nos prepararemos para orar y venerar, durante otros tres días del 8 al 10 a Nuestro Padre Jesús Flagelado.

 

Del 21 al 25 de Marzo y con toda la devoción que requiere tan sagrada imagen, celebraremos Solemne Quinario al Santísimo Cristo del Perdón. El lunes 27, desde primeras horas de la mañana hasta la anochecida, acudiremos al fervoroso Besapié de nuestro Titular.

 

Terminados los cultos se convoca nuevamente a los hermanos y hermanas cofrades de aquesta Cofradía Penitencial de la Sagrada Pasión de Cristo, a que vistan el hábito y cojan su hachón, para acompañar y alumbrar a sus devotas imágenes en las procesiones que se establecen en las Reglas de tan ilustre hermandad.

 

 Sábado de Pasión

Estaremos, al declinar la tarde, para desde allí, salir en procesión por las calles de la judería, portando en andas al Santo Cristo Crucificado, hasta los cinco Monasterios y Conventos que así se disponga, para realizar el “Ejercicio Público de las Cinco Llagas”..

  

Solicito un descanso en mi labor de pregonero para evocar el recuerdo de esta procesión recuperada hace unos años, y que ha calado hondamente en el sentimiento de los vallisoletanos. En los últimos años, he aceptado la gentil invitación de la cofradía, para acompañarles, realmente he quedado gratamente impresionado, Con las últimas luces del día, se abren las puertas del templo, hacen su aparición las enseñas de la cofradía, a continuación las filas de cofrades y las hermanas de devoción ataviadas con la negra mantilla española. Queda el interior del templo en silencio y en la tenue penumbra se oye el golpe seco y metálico del llamador para que se ponga en movimiento el Paso. Ya está en la plaza, la Banda de Cornetas y Tambores toca el Himno Nacional durante su salida y allí mismo las monjitas de San Quirce, rezan a la primera llaga; continúa por las estrechas y recoletas calles de la antigua judería de la ciudad,

 

“La procesión se movía con honda calma doliente…”

  

Llegamos a los otros conventos: primero el de Santa Teresa, luego el de La Concepción, después el de Santa Isabel de Hungría, donde espera la Cofradía de la Orden Franciscana Seglar y por último al de Santa Catalina de Siena, rezándose en cada uno a la llaga correspondiente. Siguiendo por las calles de Santo Domingo y Expósitos se vuelve al punto de partida, dándose por finalizada la procesión. Es de noche. Silencio. Llevas en tu corazón el dolor de los estigmas del Redentor……

 

Volvamos al pregón

 

Domingo de Ramos

Todos los niños y niñas recogeréis las palmas para acudir a recibir al Hijo de David que hará su entrada triunfal montado en una borriquilla, será alabado y vitoreado con cantos de Gloria y Hosannas en su recorrido, desde la Catedral hasta la Penitencial de la Vera Cruz, donde le acogeréis con el agitar de las palmas.

 

Jueves Santo. - Jueves de la Cena

Primer plenilunio de primavera.

Es de obligado cumplimiento salvo en caso de fuerza mayor, el acudir todos los cofrades y hermanas de devoción, en el caer de la tarde, a la Iglesia de San Quirce y Santa Julita, para portar en la Procesión de Regla “Oración y Sacrificio”, a sus santas imágenes de “Cristo Flagelado” y “Cristo del Perdón”, hasta la S.I.M. Catedral y realizar estación ante el Santísimo.

 

Es necesario hacer otra pausa, en este pregonar para volver a lo vivido en esta procesión. El año pasado tuve el privilegio de dar la llamada de honor en las andas que portan a “Cristo Flagelado” fue para mi, tengo que confesarlo, un gran honor cuando mi mano temblorosa por la emoción, se afianzó en el plateado llamador y di los golpes de rigor: primero el de atención, segundo el de elevación y tercero el de partida, que puso en movimiento las andas portadoras de tan bella imagen. Este año se ha practicado un proceso de restauración, consolidación y limpieza, en esta talla dejándola en un óptimo estado, adquiriendo todo su esplendor y belleza, como podéis apreciar. Acompañe a la Presidencia de la Cofradía detrás de las andas del Cristo del Perdón; mi mirada volvió a perderse en su espalda y prácticamente no se apartó de ella durante todo el recorrido y las lágrimas afloraron nuevamente a mis ojos, como cuando era niño y volvieron los recuerdos una vez más a mi mente y recé, recé como entonces para pedirle perdón por haberle torturado.

  

Viernes Santo – Viernes de la Cruz

Se llama de nuevo a todos los hermanos penitentes y de luz, para alumbrar al Santísimo Cristo del Perdón, titular de la cofradía, en la Magna Procesión de la Sagrada Pasión del Redentor  que se celebra en la tarde-noche

 

 Domingo de Resurrección - Día de Gloria y Alegría

Acudiremos a la Plaza Mayor para presenciar el Encuentro de Jesús Resucitado con María Santísima de la Alegría. Las hermanas de devoción llevaran mantilla blanca y la Banda de Cornetas y Tambores, tocará marchas de gloria.

 

Para que todos se den por enterado y actúen en consecuencia, siguiendo el mandato que me ha impuesto el Alcalde Presidente de tan Ilustre Hermandad, lo proclamo y pregono, así, a viva voz, en esta muy noble, leal, heroica y laureada ciudad de Valladolid, siendo las siete y media de la tarde del día cinco de marzo del año 2006 de Nuestro Señor.

 

Señor, si lo expuesto no ha sido de tu agrado, por no saber hacerlo bien, me acojo a tu Amor y solicito humildemente tu Perdón.

 

Muchas Gracias

 

                                       

 Francisco Javier Martín Cocho

 

© Cofradía Penitencial de la Sagrada Pasión de Cristo