Pregón del Aniversario

 

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El 15 de octubre de 2006 tuvo lugar la presentación oficial del cartel del Aniversario y el Pregón del Aniversario. Al finalizar el acto, un cuarteto de música interpretó piezas acordes con la ocasión.

Estos actos se celebraron en nuestra sede canónica, iglesia del Real Monasterio de San Quirce y Santa Julita, a partir de las 19:30 h.

El pregón del Aniversario fue proclamado por el Rvdo. P. Bernardino Román Martín, franciscano conventual y hermano de nuestra penitencial.

 

A continuación transcribimos íntegramente el pregón del aniversario:

 

PREGÓN CON OCASIÓN DE LA CELEBRACIÓN DEL 475 ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DE LA COFRADÍA PENITENCIAL DE LA SAGRADA PASIÓN DE CRISTO Y DEL 350 ANIVERSARIO DE LA FIRMA DEL CONTRATO PARA LA REALIZACIÓN DE LA TALLA DE LA IMAGEN SEÑERA DE ESTA COFRADÍA, EL “SANTÍSIMO CRISTO DEL PERDÓN”

-Reverenda Madre Abadesa y Comunidad Cisterciense de este Real Monasterio de San Quirce y Santa Julita

-Muy digno y distinguido señor Alcalde de esta Cofradía Penitencial de la Sagrada Pasión de Cristo

-Rvdo. Sr. Capellán de la misma

-Distinguidos y eméritos miembros componentes del Cabildo de Gobierno de esta Cofradía

-Ilustres representantes de las Juntas de Gobierno de las diferentes Cofradías y Hermandades de nuestra querida ciudad de Valladolid

-Dignos e ilustres cofrades de la Cofradía Penitencial de la Sagrada Pasión de Cristo

-Y queridos hermanos y amigos en el Santísimo Cristo del Perdón y en su santísima madre, Nuestra Señora de la Pasión

A todos vosotros, cofrades amigos y simpatizantes de esta Cofradía, que, esta tarde, vais a escuchar mis palabras y sufrir también los efectos de mis desconocimientos con respecto a su verdadera historia y por los que humildemente imploro vuestra comprensión; a todos los cofrades de esta Cofradía que esta tarde, por diversas causas, no van a poder gozar del acto que estamos celebrando; y también a todos los que les hubiera gustado estar hoy aquí presentes pero que, por diversos motivos, se han visto imposibilitados de realizarlo; a todos y cada uno de vosotros, desde lo mas profundo de mi corazón, quiero saludaros, efusiva y cordialmente, con el evangélico lema franciscano, que es lo que me honro ser, de: PAZ Y BIEN

Permitid que mis primeras palabras sirvan para testimoniar mi más sincera gratitud y profundo reconocimiento al Cabildo de Gobierno de esta Cofradía, que ha tenido la deferencia de distinguirme con el inmerecido honor, de que sea el pregonero de estos dos significativos Aniversarios: el 475 de la Fundación de la Cofradía y el 350 de la firma del contrato para la realización de la talla correspondiente a la imagen señera de la misma, la del Santísimo Cristo del Perdón. Con la realización de este hermoso cometido confío que, pese a las deficiencias que sé que poseo, yo pueda continuar dignamente la obra que tan maravillosamente y con todo lujo de detalles han realizado y llevado a cabo las voces que componen el maravilloso elenco de los insignes y preclaros pregoneros que han enriquecido la historia de esta Cofradía Penitencial con sus magistrales disertaciones o pregones pronunciados a lo largo de los años ya que, para lograrlo, yo voy a poner: toda mi ilusión, toda mi entrega y, sobre todo, todo mi saber, por reducido que este sea.

En nuestra querida ciudad de Valladolid, al igual de lo que sucede en otras ciudades y pueblos de nuestra patria que se honran de poder contar con Cofradías, éstas, siempre nos hablan más al alma que a los sentidos, con el magnífico lenguaje de su ropaje y colorido y, sobre todo, con sus insignes y majestuosos “ pasos” que recorren nuestras calles durante los días de la Semana del Mayor dolor del año, para recibir el cariño y afecto de cuantos presencian, en medio de un emotivo silencio, su lento caminar. Como creyentes, en la contemplación de esas verdaderas obras de arte que son los distintos Pasos de las Cofradías, siempre vemos, por encima de todo: el paradigma de nuestro vivir y pensar, la condensación del dolor humano y, sobre todo, el profundo e infinito amor de Dios por nosotros, los hombres. La Semana Santa, con sus majestuosos y dolientes “ pasos ” y el discurrir lento y pausado de los cofrades y penitentes, siempre nos impacta no sólo a nosotros los creyentes, sino también a toda clase de personas y, sus voces y lamentos, lastimeros y quejumbrosos, repercuten en lo más profundo de nuestro ser, al son de estas cadencias del inmortal poeta Fray Luis de León, que suenan así :

Vuelve los ojos a mi fe piadosos,

pues te confieso por mi amor y dueño,

y la palabra de seguir empeño

tus dulces silbos y tus pies hermosos.

Oye, Pastor, que por amores mueres,

no te espante el rigor de mis pecados,

pues tan amigo de rendidos eres,

espera, pues, y escucha mis cuidados.

Pero, ¿cómo te digo que me esperes,

si estás, para esperar, los pies clavados?

Habrá quienes intenten confundir la fe popular con lo folklórico: amarga y triste confusión que a tantos embauca y engaña. A todos esos yo, no sólo les pediría, sino que también les aconsejaría, que presenciaran, con respeto comedido y recato responsable, el paso de una cofradía para que, al verla pasar, pudieran darse cuenta del tremendo error en que se encuentran sumidos, ya que los cofrades, los penitentes y los banceros jadeantes, no van allí, acompañando a Cristo cargado con la Cruz, o, a su Madre Dolorosa, para pasar un rato de diversión o esparcimiento, sino para adorar a un Dios que nos da la vida muriendo, en medio del más acerbo dolor y, vence a la desnaturalizada muerte, con su propia vida.

Yo sé que el profundo fervor, la sobriedad castellana y el recogimiento más recoleto, son las características más señeras y distintivas de la Semana del Mayor Dolor de nuestra noble Ciudad castellana, y esto es algo de lo que todos los hijos de esta tierra siempre nos sentimos tan orgullosos. A lo largo de la Semana Santa y a través del lento discurrir de los encapuchados Cofrades y de los Pasos que los acompañan y presiden, las diferentes Cofradías lo que pretenden es que, cuantos presencien su sufriente y dolorido caminar y, sobre todo, todos y cada uno de sus cofrades, siempre se esfuercen por vivir en profundidad y religiosamente, por una parte, el hondo significado que la Pasión y Muerte del Redentor debe tener constantemente en nuestra vida y, por otra, hacer hermosa realidad, lo que encierran y compendian estos versos inmortales

Como el niño que sabe que alguien vela

su sueño de inocencia y esperanza,

así descansará mi alma segura,

sabiendo que eres Tú quien nos aguarda.

Tú endulzarás mi última amargura,

Tú aliviarás mi último cansancio,

Tú cuidarás mis sueños de la noche,

Tú borrarás las huellas de mi llanto.

Tú nos darás mañana nuevamente

la antorcha de la luz y la alegría,

y, por las horas que te traigo muertas,

Tú me darás una mañana viva.

Para que éste pregonero pueda responder, adecuada y responsablemente, a la hermosa misión que le habéis encomendado con motivo de la celebración de estos dos Aniversarios que estamos conmemorando, debe realizar, en su pregón, estos dos hermosos cometidos:

  • PRIMERO.- Describir y detallar, de una forma sucinta y clara, por una parte, el origen y porqué de esta nuestra Cofradía Penitencial de la Sagrada Pasión de Cristo de la que estamos celebrando el 475 aniversario de su fundación y, por otra, explicar cual fue la génesis en la realización de la hermosa talla del Cristo del Perdón, verdadero buque insignia de la Cofradía, y del que estamos celebrando el 350 aniversario de la firma del contrato por el que se encarga su confección
  • Y, SEGUNDO.- Hablar sobre el sentido profundamente religioso que tienen en la Semana Santa las Cofradías con sus “ pasos”, para que así podamos reflexionar, con conocimiento de causa, sobre el infinito amor que Dios siente por el hombre y que le lleva, para redimirlo, no sólo a encarnarse, sino también a sufrir los atroces dolores de su Pasión, descritos y reflejados maravillosamente en los distintos Pasos de las Cofradías, para luego resucitar, devolviéndonos así, sobreabundantemente, la vida que habíamos perdido.

Con el responsable cumplimiento de estos dos cometidos, lo que pretendo es que los cofrades de esta Cofradía siempre se sientan orgullosos de su pertenencia a la misma y, por lo mismo, continuamente se esfuercen por poner en práctica, los objetivos religiosos y humanos que la definen, en base a su Regla y Estatutos, y así poder lograr:

  • 1º.- la mayor gloria de nuestro buen Padre Dios y de su Hijo, nuestro Cristo del Perdón;
  • 2º.- una adecuada formación religiosa de los cofrades; y
  • 3º.- una ejemplaridad en vuestro testimonio para que, cuantos os contemplen, siempre se esfuercen por imitaros para que también en ellos se produzca la verdadera “ conversión del corazón ” que es lo único que el Señor ansía conseguir, con esta forma de celebrar y conmemorar los misterios de la Semana Santa

I.-SUCINTA HISTORIA DEL ORIGEN DE NUESTRA COFRADÍA PENITENCIAL, CON LA ENUMERACIÓN DE SUS COMETIDOS Y OBJETIVOS MÁS BÁSICOS; Y BREVE EXPLICACIÓN DE LA GÉNESIS QUE SIGUIÓ LA TALLA DE NUESTRO SANTÍSIMO CRISTO DEL PERDON EN SU REALIZACIÓN

Nuestra Cofradía inició su andadura secular, que siempre ha sido edificante y ejemplar, pese a los amargos claroscuros que se han dado en su no muy lejana historia, en este mismo mes de octubre en el que nos encontramos, del año de gracia de 1531. Esta fecha, siempre debe ser recordada y vivida, no sólo por parte de todos y cada uno de los cofrades, sino también de todos sus simpatizantes, con un gran cariño, con una profunda y responsable alegría de espíritu y, sobre todo, con una acentuación responsable de nuestra vivencia como comprometidos discípulos de nuestro Santísimo Cristo del Perdón

El primero de los cometidos y objetivos básicos y fundamentales que asume esta cofradía , es el de hacer siempre Memoria del Misterio Pascual y, para lograrlo, todos los cofrades siempre deben implicarse con entusiasmo y generosa entrega, no sólo por mantener, sino también por acrecentar el religioso significado de este memorial sagrado, alimentándolo, por una parte, con la lectura y escucha de la Palabra de Dios, por otra , con la asistencia ejemplar a los diversos actos que organice la Cofradía y, por otra y sobre todo, con una sincera y sentida oración que nunca debe desaparecer ni de sus labios, ni de su corazón.

Este cometido básico y fundamental de nuestra Cofradía lo ha puesto claramente de manifiesto el actual Alcalde de la misma, en su carta que aparece en “Pasión Cofrade” del presente año, donde dice estas palabras “ Nuestra cofradía durante estos casi cinco siglos de su existencia siempre ha dado sobrado testimonio “DE FE EN SU PASIÓN”, es decir, en la Pasión de Cristo, que es un Cristo hecho presente y un Cristo de vida y esperanza para nuestra salvación”

Para hacer realidad esta Memoria del Misterio Pascual de Cristo es por lo que, en la hermosa y ejemplar Regla de nuestra Cofradía, lo primero que nos encontramos es con estas clarificadoras palabras que, aunque redactadas en el castellano de aquella época, esto no obstante, ponen de manifiesto cual era el principal objetivo de los primitivos cofrades al fundarla. Su redacción es la siguiente: “ Ciertos buenos hombres de esta noble Villa de Valladolid, comenzaron, criaron e hicieron la dicha Cofradía y hermandad de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo y creemos que por alumbramiento e inspiración del Espíritu Santo, porque tal obra como es tan santa, tan católica y tan acepta a Dios nuestro Señor y llena de tanto amor y caridad no se podría hacer, ni de nuevo criar”

Con estas palabras se nos indica, con toda claridad, que, como responsables cofrades, siempre debemos sentir la máxima urgencia por predicar con nuestra palabra y, sobre todo, con nuestro testimonio, el seguimiento en fidelidad a Cristo, seguimiento que postula el que carguemos con nuestra cruz de cada día y así asumamos, con valentía, el compromiso de que, en todo momento, nos empeñemos para que nunca los hombres se sigan crucificando, sino que siempre se comporten como verdaderos hermanos

Otro objetivo, también básico y fundamental en la vida de nuestra Cofradía , que no sólo lo ha sido, sino que también lo es y lo seguirá siendo siempre, es su implicación responsable y comprometida en las obras de caridad y misericordia de todo tipo para, de esta forma, procurar hacer hermosa realidad estas palabras que dice Jesús en el Evangelio: ” amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente y a tu prójimo como a ti mismo, ya que en estos dos mandamientos se basa toda la ley y los profetas”

Este otro objetivo que, como acabo de indicaros, es también básico y fundamental en la vida de nuestra Cofradía se pone claramente de manifiesto en el Expediente G. de Cofradías. Sección Consejos, nº 7098, 2º, del ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL en el que leemos estas palabras:

  • “En un capítulo de la Regla de la Cofradía y hermandad de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo se dispuso vestir 12 pobres el Jueves o Viernes Santo, juntándose en ese día a los divinos Oficios, en la iglesia de Santiago o en la que dispusiesen”
  • “Ordenaron en otro que, cuando se hubiere de sacar algún hombre o mujer condenado a muerte de la cárceles de esta Ciudad, asistiese la referida Cofradía en procesión con cuatro clérigos, y cirios encendidos, acompañando al reo hasta el suplicio, poniéndole antes vestidura negra, y en ella las insignias de la Pasión”
  • “Y últimamente ordenaron, por otro de sus capítulos, que fuesen obligados los cofrades a andar los meses del año, Noviembre, Diciembre, Henero y Febrero, buscando los pobres enfermos por las calles y recogiéndolos en su casa Hospital y lo mismo hiciesen dos de dichos cofrades cada una de las noches, desde el día de San Miguel hasta el día la Pascua de Flores, empleándose en recoger los niños perdidos y llevándolos a dormir al Hospital”

Estas palabras ponen claramente de manifiesto el profundo y verdadero carácter social de nuestra cofradía en pro del mayor bien y progreso de nuestra propia Ciudad, exigiendo para ello que, todos y cada uno de sus cofrades, se impliquen, responsable, decidida y constantemente, en obras de caridad y misericordia con sus hermanos, sobre todo, con los que residen en la misma. Esta actitud verdaderamente social y profundamente humanitaria de nuestra Cofradía, es algo que, no sólo es bueno, sino también muy importante el que se conozca, para que, de esta forma, nuestra Cofradía, pueda ser reconocida y valorada, en su justa medida.

Para hacer realidad esta meritoria acción social, los primitivos cofrades lograron, hacia 1576, el que esta Hermandad fuese agregada a la “ Archicofradía de San Juan Bautista Degollado, llamada de la misericordia de la Nación Florentina en la ciudad de Roma” y, con este motivo, se tomó como patrono de la misma a San Juan Bautista Degollado y se juramentaron los cofrades para recoger siempre los cuerpos de todos aquellos que, por cualquier causa, muriesen en los caminos y sitios cercanos de esta nuestra Ciudad o que se ahogasen en sus ríos, para así poderles dar cristiana sepultura e imitar lo que hacía el Justo Tobías, que tanto aplaude la Escritura.

Ante la ejemplaridad en el cumplimiento de todas y cada una de estas acciones sociales por parte de los primitivos cofrades de esta Cofradía, no es de extrañar que se les denominara, por parte de sus convecinos, los verdaderos “ hombres buenos ” y, este comportamiento en la forma de proceder de los primitivos cofrades, siempre se ha procurado que sea el “ santo y seña” de la pertenencia a esta Cofradía.

Al hablar de los objetivos y cometidos de nuestra Cofradía hemos de tener muy que presente que éstos no sólo eran :

  • en primer lugar, la Memoria del Misterio Pascual del Señor que era maravillosamente fomentada mediante la participación en las Procesiones de penitencia que tan detalladamente son descritas, por una parte, por Crónica Fastiginia de Tomé Pindehiro da Veiga , para la Planta General de la Procesión del Jueves Santo , elaborada por un Cabildo en Febrero de 1679 ; y, por otra, por otros escritos de la época, como el del Santísimo Corpus de 1835 ;
  • en segundo lugar, la realización de la Acción caritativa y social que acabo de describir;
  • sino que también, y en tercer lugar, es considerado, como uno de sus objetivos, el fomento de la necesaria diversión cristiana, del esparcimiento y del solaz, no sólo de sus cofrades, sino de toda la ciudad , para cuya consecución: 1º.-se organizaban importantes encierros y festejos taurinos; 2º.- se montaban castillos de fuegos de artificio en la antigua plaza Mayor; y 3º.- se colocaban, en la misma, los correspondientes tablados durante la celebración de las fiestas propias de la Cofradía.

Como claro exponente de lo que acabo de manifestaros tenemos:

-por una parte , la celebración, en nuestra Ciudad, de la festividad del Patrono principal de la Cofradía, San Juan Bautista Degollado, en las postrimerías del mes de Agosto. Con este motivo, toda nuestra Ciudad, se vestía de fiesta y, por si esto fuera poco, se engalanaba sus calles para celebrar, lo más dignamente posible, no sólo los oficios religiosos, sino también la solemne procesión con que se honraba la memoria de nuestro patrono; y, además, nuestra Cofradía, como privilegio único entre las restantes cofradías penitenciales de Valladolid, gozaba del derecho de poder indultar y librar a algún condenado con ocasión de esta solemnidad. Prerrogativa y privilegio que confío y espero que, lo antes posible, le sea nuevamente reintegrado

-y, por otra, tenemos también los solemnes festejos que se organizaban con ocasión de la celebración de la solemne fiesta de gloria en honor de nuestra Patrona, María Santísima de la Pasión. Estos festejos llegaron a alcanzar tal importancia que hasta fueron comparados por la cantidad de cofrades, devotos y simpatizantes en general que asistían a los mismos, con las peregrinaciones que se solían realizar, por aquella época, a los diferentes santuarios marianos de nuestra provincia

Con cuanto acabo de manifestaros, creo que os he explicado suficientemente la primera parte del primer apartado de mi pregón , por lo que ahora voy a intentar hablaros de la segunda parte del mismo y, por lo mismo, os voy a hablar , aunque sea muy brevemente, sobre cual ha sido la génesis que ha seguido la talla de nuestro Santísimo Cristo del Perdón en su realización

Nuestra Cofradía, ya desde sus orígenes, siempre se supo nutrir y servir adecuada y maravillosamente de todos los buenos imagineros, verdaderos consumados artistas, que se dieron en aquellas épocas doradas para el arte de la escultura policromada. Algunos de estos insignes imagineros ingresaron en ella como cofrades y hasta llegaron a detentar el cargo de alcaldes de la misma, y otros cometidos, como consta en los libros que hay en el archivo de esta Cofradía y que, a pesar del tiempo y su evidente deterioro por circunstancias diversas, todavía se conservan en muy buen estado, por lo que son, junto con las otras obras de arte que nos enorgullecemos de poseer, el mayor tesoro de nuestra cofradía.

Uno de estos excepcionales maestros imagineros, fue el cofrade D. Francisco de Rincón, de cuyas excepcionales manos surgió “ el paso del levantamiento” , llamado también de “ los reventados” y hoy conocido con el nombre de la “ elevación de la Cruz” . A su lado, nos encontramos con los inmortales, Gregorio Fernández, Bernardo del Rincón y otros muchos que siempre supieron sacar de la tosca madera obras tan bellas y excepcionales, como: “ el paso del azotamiento”, también llamado de la columna o de los azotes; “el Cristo yaciente” ; “el de la cruz a cuestas”; “el de nuestra Señora y San Juan”; y tantas y tantas otras, cuya enumeración resulta totalmente innecesaria, muchas de las cuales, a pesar de los intentos de todo tipo que hicieron las cofradías vallisoletanas por impedirlo, fueron arrebatadas, bajo el auspicio de la ley, en el siglo XIX, quedando exclusivamente como excepcionales piezas de museo.

Fue precisamente al gran maestro imaginero y excepcional artista, Bernardo del Rincón, a quien acabo de reseñar en el punto anterior, a quien se le encargó, por parte de esta Cofradía, la realización de su talla más querida y valorada, que es la del Santísimo Cristo del Perdón y que hoy está presidiendo este excepcional acto. Esta imagen, en tiempos, también fue conocida por el Cristo de la Humildad y era la que portaban los cofrades, en medio de un respetuoso silencio solamente quebrado por el musitar de la plegaria, cuando acompañaban a los ajusticiados en los últimos momentos de su vida

El 15 de octubre de 1656, hoy hace exactamente 350 años, fue cuando se firmo el contrato entre este excepcional artista imaginero, que también era cofrade de esta cofradía, y los representantes de la misma, para la realización de una imagen de un Cristo pasionista, que entonces se denominaba “ Santísimo Cristo de la Humildad y del Perdón ” y hoy se designa con el nombre de “ Santísimo Cristo del Perdón”. Ante este “Cristo de Perdón”, todas las generaciones de cofrades que se han dado a lo largo de la historia secular de nuestra Cofradía:

•  En primer lugar , han vibrado siempre, con intensa emoción y desbordante gozo, al contemplarlo;

•  En segundo lugar, le han invocado con inusitado fervor y total confianza en todos los momentos de su vida, fundamentalmente en los mas graves;

•  y sobre todo y en tercer lugar , a El se han acogido y le han encomendado todos y cada uno de los afanes y preocupaciones que jalonan su vida.

Ante este santísimo Cristo del Perdón , verdadero buque insignia de nuestra Cofradía, todos los que somos y nos sentimos como sus verdaderos cofrades, siempre debemos recitar, con total confianza, los siguientes versos de la poesía el “Cristo de perla”:

Si mis culpas, Señor, de Ti me alejan,

Tu infinita piedad a Ti me llama;

Por acercarme a Ti mi pecho clama

Y el temor y vergüenza no me dejan

Con la recitación de estos hermosos y profundos versos, doy por concluido todo el primer apartado de este Pregón, por lo que, de inmediato, voy a hablaros ya sobre el segundo apartado, que lleva por título:

II.-EL SENTIDO PROFUNDO Y RELIGIOSO QUE TIENEN EN LA SEMANA SANTA LAS COFRADÍAS CON SUS PASOS

Año tras año uno de los “Pasos”, de los muchos que componen el enorme tesoro de nuestras Cofradías vallisoletanas, que más concita el fervor popular y la emoción contenida de los cofrades y de los fieles y curiosos que, silenciosos, presencian su hierático y pausado discurrir por las calles y plazas de nuestra querida Ciudad Castellana, al son de campanas quedas, del sonido de la corneta, del redoble de los tambores y del ronco y pausado contrapunto del bombo, es el que representa la tremenda soledad de nuestra Madre la Virgen y que viene representado bajo las advocaciones de: la “ Quinta Angustia”, “Nuestra Señora de la Amargura”, “Nuestra Señora de las Angustias”, “La Virgen de los Dolores” y la Piedad . En nuestra Cofradía, como maravilloso exponente de esta amarga soledad de la Virgen, nos encontramos con la imagen de nuestra excelsa patrona, “ María Santísima de la Pasión”. Ante esta dolorida representación de la amargura y de la tristeza infinita, mi deseo más profundo, que es también el que tiene nuestra Santísima Madre, es que, cuantas veces la veamos procesionar, o contemplemos su imagen, no sólo los cofrades, sino también todos los hijos de esta gran ciudad, que es insigne no sólo por su historia, sino también por sus gentes, con fe y total confianza, siempre tuviéramos la valentía y decisión de suplicarle que nos obtuviera, del Santísimo Cristo del Perdón, la condonación de nuestros muchos fallos y debilidades y, sobre todo, su poderosa protección y ayuda para que nunca más intentemos volver a las andadas, sino que haciendo de verdad, “borrón y cuenta nueva ” en vuestras vidas, siempre nos esforcemos por hacer hermosa realidad, lo que tan bellamente nos dice el poeta en estos versos:

Dame tu mano, María,

la de la tocas moradas;

clávame las siete espadas

en esta tarde baldía.

Quiero ir contigo en la impía

tarde negra y amarilla.

Aquí, en mi torpe mejilla,

quiero ver si se retrata

esa lividez de plata,

y esa lágrima que brilla.

Virgen ya de la Agonía,

tu Hijo es el que cruza ahí.

Déjame hacer junto a ti

este augusto itinerario.

Para ir al monte Calvario,

cítame en Getsemaní.

A ti doncella graciosa,

hoy maestra de dolores,

playa de los pecadores,

y nido en que el alma reposa.

A ti, ofrezco, pulcra rosa,

las jornadas de mi vida.

El Señor, a pesar de nuestras debilidades y flaquezas, siempre es el Padre bueno que, con paciencia infinita, nos espera y, a cada momento, sube a la terraza de la vida, para ver por donde se vislumbra el polvo del hijo que, arrepentido de sus tropelías y devaneos, cualesquiera que estos sean, se acerca en busca de su perdón, para, de inmediato, correr a su encuentro, estrecharle entre sus brazos, cubrirle con sus besos y otorgarle el más generoso e incondicional perdón. Animo, pues, acudamos presurosos en busca de ese Dios que nos espera y hace posible nuestra conversión, para que, de esta forma, nuevamente nos encontremos con la Vida, con la Luz y con el aire fresco de las esperanzas perdidas. Dios a todos nos aguarda siempre, con los brazos totalmente abiertos, y se sirve para ello de estos nuevos profetas que son los “Pasos ”de nuestras Cofradías que, con su presencia, constantemente nos están invitando para que nos sentemos en la mesa de su única y verdadera Iglesia, y nos comportemos, en todo momento, como sus responsables y comprometidos hijos.

Son muchas y magistrales las lecciones que constantemente nos propone la Santa Semana entre estandartes, “Pasos”, reclamo de roncos tambores, e hirientes sonidos de las cornetas. Hombres y mujeres, caminarán envueltos en el color de su “Paso” y, al mismo paso, llevando su peso o contemplando, a aquel que traicionaron con un beso. Va a pasar Jesús clavado en la cruz y, con El, también su madre, la Dolorosa, dejándonos a todos rotos los corazones. Ante este trágico caminar, Dios quiera que, múltiples samaritanos, salgan a su encuentro, para limpiar, por una parte, el sudor y la sangre del cuerpo muerto de Cristo y enjugar, por otra, las amargas lágrimas de su madre

Como majestuoso pórtico a la Semana del Mayor dolor, nuestra Cofradía, desde el año 1995, realiza LA PROCESIÓN DEL EJERCICIO PÚBLICO DE LAS CINCO LLAGAS en la que, la talla del SANTO CRISTO DE LAS CINCO LLAGAS, que es obra del gran imaginero y artista, Manuel Álvarez entre los años 1548-63, es portada a hombres de los cofrades y, en su recorrido, hace “ estaciones ” ante cinco Monasterios de religiosas de Vida Contemplativa, comenzando por este de las religiosas Cisterciense en el que, en la actualidad, es donde tiene fijada su sede canónica nuestra Cofradía. En cada una de estas “ estaciones ” y en medio de un respetuoso y religioso silencio, cada una de las Abadesas, pronuncia una fervorosa plegaría en honor de cada una de las llagas de Cristo, que finaliza con el rezo de un Padre nuestro, Ave María y Gloria, que son contestados por los cofrades y devotos que asisten y es rematado por un cántico entonado por la Comunidad. El gentío que contempla esta procesión, año tras año, incrementa su número, con lo que se pone de manifiesto lo acertado que estuvo el Cabildo de la Cofradía al establecerla. De este gentío que presencia el paso de la procesión, bastantes, la acompañan a lo largo de su recorrido y, otros, se acercan a la plaza que hay ante nuestra sede canónica, para contemplar el ingreso en la iglesia, de esta imagen del Cristo de las Cinco Llagas, y poderle despedir con un sonoro y generalizado aplauso, que brota agradecido y espontáneo de sus emocionados corazones

A este Cristo de las Cinco Llagas que esta tarde nos contempla desde su sitial yo, como pregonero, me tomo la osadía de pedirle que, además de concedernos todas y cada una de las peticiones que se le formulan en las distintas “estaciones”, nos conceda también el que siempre nos comportemos como dignos y responsables miembros del pueblo de Dios

A lo largo de toda la Semana Santa y, sobre todo, durante el Triduo sacro, Dios siempre quiere hacer llover sobre esta nuestra Ciudad y sus gentes, mientras embelesadas contemplan el desfilar de los diferentes “ Pasos” de nuestras Cofradías, miles de fragancias y aromas de una tierra exuberante, preñada de flores por doquier. Ante esta hermosa realidad y desde lo más profundo de nuestros corazones, todos aquellos que nos honramos de ser cofrades de esta Cofradía Penitencial de la Sagrada Pasión de Cristo, o de cualquier otra Cofradía de nuestra Ciudad, debemos proclamar, a voz en grito: Gracias, Señor, por la Creación; gracias por el don de nuestra fe; y gracias, sobre todo, porque nos regalas la verdadera Vida por la pasión y muerte de tu Divino Hijo, maravillosamente descrita en los monumentales “ Pasos” de nuestras Cofradías

Siempre la imágenes de nuestro Cristo del Perdón, del Flagelado, del Santo Cristo de las Cinco Llagas, o de nuestra madre la Virgen de la Pasión, nos invitan no sólo a los que nos honramos de ser sus Cofrades, sino también a cuantos clavan en ellas sus ojos con amor y ternura, a que nos embelesemos y deleitemos, en la contemplación de la predilección que Dios siempre siente por nosotros, los hombres ya que, constantemente, no sólo nos transmiten el misterio de su desbordante amor, sino que también nos invitan a callar y guardar un silencio recatado y dolorido en su contemplación, para así poder escuchar sus ” dulces silbos amorosos ” que continuamente nos invitan a seguirle con fidelidad

Con respecto a este escuchar con atención la voz de Dios, debemos tener muy presente, apreciados cofrades y hermanos en general, que, guardar silencio interior, significa entrar dentro de nosotros mismos para contemplar, con los ojos bien abiertos, los mensajes que nos ofrecen los distintos “ Paso s” de la Pasión y así poder escuchar, con nuestro corazón bien dispuesto, la sublime lección que estos nos suministran, teniendo siempre muy en cuenta lo que nos dice este proverbio africano de que: “ Dios viene a visitarnos muchas veces a nuestra casa, pero, la mayoría, como nos encuentra fuera de ella, ni puede entablar relación con nosotros, ni tampoco hacernos partícipes de sus hermosos y salvíficos deseos ”. Ante la advertencia que nos formula este proverbio, con total confianza, todos y cada uno de nosotros, debemos implorar de nuestro Santísimo Cristo del Perdón, que nos conceda la gracia de que nunca, su amorosa contemplación, sólo sea capaz de mover en nosotros el sentimentalismo, sino que también mueva y transforme por completo nuestro encallecido corazón

Después de cuanto acabo de deciros con respecto al significado que tienen los diferentes “Pasos” de nuestras Cofradías que durante los días de la Semana Santa recorren nuestras calles y plazas entre el fervor popular y la emoción de los cofrades, creo que ha llegado el momento de que, para ser consecuente con este segundo apartado de mi pregón, os hable ahora, de la “ procesión de regla” de esta Cofradía, denominada de “ oración y sacrificio” y que tiene lugar el Jueves Santo a partir de las 8,30 de la tarde. En esa tarde, ya desde la finalización de los Divinos Oficios, en esta sede, además del desfilar de cofrades que se acercan para velar ante el Monumento, se percibe, sobre todo, un incesante movimiento de los mismos, que va en aumento por momentos, y que intentan disimular el nerviosismo que les invade, con saludos, abrazos, sonrisas y miradas de complacencia. Llegada ya la hora y, después de la recitación de una emotiva y sincera plegaria, parte, ordenadamente, la procesión con los “Pasos” de “NUESTRO PADRE JESÚS FLAGELADO” y del “SANTÍSIMO CRISTO DEL PERDÓN”, portados a hombres, pese a su elevado peso y la longitud del trayecto, y ricamente engalanados con flores, luces y velas para así poder ofrecer una contemplación deslumbrante, entrañable y muy emotiva. Cuando cada uno de ellos traspasa la puerta de salida de nuestra Sede, ya no se escuchan ni las chirimías, ni los sacabuches o pífanos como hace siglos, sino que ahora suena, con gran sonoridad, perfección y maestría, NUESTRA EXCEPCIONAL Y NUTRIDA BANDA DE CORNETAS Y TAMBORES, que nos acompañará a lo largo de todo el recorrido para así poder desgranar su mística oración a través de su ininterrumpido sonido, invitando, a todos, al silencio, a la plegaria y a la contemplación meditativa

Las calles por donde discurre esta procesión, están totalmente abarrotadas de fieles silenciosos y emocionados, que continuamente nos van a ir marcando la vía dolorosa, sobre todo para los cofrades porteadores de los pasos, que nos va a conducir hasta la catedral. La entrada en ésta, con los aledaños de la misma totalmente repletos de fieles y devotos, es un momento de gran expectación para cuantos la contemplan, ya que gozan de la suerte y honor de presenciar cómo estos grandiosos “ pasos ”, merced al generoso esfuerzo por parte de los que los llevan y a la perfecta pericia de quien los dirige, son introducidos por la empinada rampa de acceso a la misma. Ya en su interior, estos, lentamente son conducidos hasta situarse frente al Monumento, mientras un bien conjuntado coro polifónico entona, magistralmente, diversas canciones propias de estos días. Cuando los Pasos se encuentran frente al Monumento, los cofrades y fieles en general llenan la iglesia catedral y ha cesado de cantar el Coro, en medio de un silencio expectante, lo primero que se hace es elevar, en acto de desagravio al Santísimo, una sencilla oración para, a continuación, implorar la protección divina: 1º.- sobre los privados de libertad, para que la puedan conseguir o, al menos, que siempre sean tratados con amor y respeto; 2º.-sobre todos los cofrades, para que siempre vivan y se comporten como responsables y comprometidos cristianos; 3º.-sobre cuantos han presenciado y seguirán presenciando el paso de esta procesión, para que el Señor les ayude en sus necesidades; y 4º y último, sobre nuestra Ciudad y mundo entero, para que siempre reine la verdadera paz y concordia desapareciendo así, en contrapartida, toda sombra de explotación o marginación.

La procesión, una vez que ha finalizado esta “ estación” ante el Santísimo, es nuevamente acompañada por los sones del Coro Polifónico, mientras realiza su lenta salida de la Catedral y, al llegar a la puerta de la misma, cuando los “ pasos ” inician su descenso pausado por la difícil rampa de acceso a la misma, nuestra banda de Cornetas y tambores nuevamente les saluda alborozadamente, mientras el numeroso público, que se encuentra en sus aledaños, prorrumpe en un fuerte y sonoro aplauso con el que exteriorizar la profunda emoción y el hondo sentimiento de cariño y amor que les embarga. A continuación, las mismas muestras de fervor, religiosidad, y respeto, que la han acompañado durante su trayecto de acceso a la catedral, son las que nuevamente le acompañan en su regreso a la Sede, con la salvedad de que, los esforzados cofrades que llevan los pasos , debido a su peso y a la distancia recorrida, ya están al borde de sus fuerzas, pese a lo cual, ellos seguirán resistiendo, hasta dejarlos nuevamente, en la sede.

Finalmente, para presenciar la solemne y majestuosa entrada de los “ pasos” en la Sede, una gran multitud de devotos y cofrades se apiña en los alrededores de la misma, para así poder disfrutar, en medio de un silencio religioso y expectante, primero, del ingreso de “NUESTRO PADRE JESUS FLAGELADO” y, después y una vez que se ha cantado por la multitud la popular plegaria de “Perdón. oh, Dios mío ”, del ingreso del SANTÍSIMO CRISTO DEL PERDÓN,, mientras en muchos ojos afloran lágrimas de emoción y un atronador aplauso corona su despedida. Con este ingreso, la procesión ha terminado y lo único que, como pregonero, me gustaría implorar de Nuestro Padre Jesús Flagelado y, fundamentalmente, del Santísimo Cristo de Perdón es que las emociones y sentimientos que su presencia ha motivado en nuestros corazones, nunca las olvidemos, sino que siempre las tengamos muy presentes, para hacerlas hermosa realidad a lo largo de nuestra vida.

A la vista de cuanto acabo de manifestaros creo que ha quedado demostrado, suficientemente, el sentido profundo que tienen, en la Semana Santa, las Cofradías con sus “Pasos”, que es el título que he dado a esta segunda parte de mi Pregón, por lo que solamente me resta el poner de manifiesto, apreciados cofrades, penitentes, costaleros y nazarenos que, cada vez que procesionáis los diferentes “ Pasos” de nuestra inigualable Semana Santa Vallisoletana, siempre estáis realizando estas tres ejemplares misiones :

  • 1ª.-que el Señor os ha elegido para que llevéis a cabo la hermosa acción de demostrar, a través de su presencia, el testimonio más claro del inmenso amor que El siente por nosotros, los hombres, para que esto nos sirva de lección y enseñanza, a cuantos tenemos la dicha y honor de poderlos contemplar;
  • 2ª.- Que estáis haciendo visible el rostro humano de Dios a los ojos de todos y, al mismo tiempo, estáis evangelizando y acercando el cariño de Dios tanto al que cree, como al que está alejado de la fe.; y
  • 3ª.- que estáis ofreciendo una oportunidad al mismo Altísimo Señor, si se me permite la expresión, de poder "tocar los corazones", como un día lo hiciera El con el del apóstol Pedro, rudo varón de Galilea, cuando éste comprende el mensaje de la dulce y triste mirada que Jesús le dirige, y se salva de la perdición.

Dios quiera que esta tercera misión que, cada uno de vosotros, como responsables cofrades, siempre estáis llamados a realizar, motive en cada uno de cuantos nos enorgullecemos de que el Señor se haya dignado enriquecer a nuestra ciudad con la presencia de tantas Cofradías, el que, ya que tantas veces hemos imitado, con nuestras cobardías y debilidades, al apóstol Pedro en su vergonzante negación, también procuremos imitarle en su ejemplar conversión, para que así podamos proclamar, con verdad y a voz en grito, la oración contenida en estos sencillos y apasionados versos:

¡Oh Dios!, que eres amor y misericordia,

perdona del todo mi pecado,

alíviame del peso que me oprime,

y límpiame de sangre y de barro.

¡Oh Dios!, que eres bondad y misericordia,

quítame este corazón ruin y manchado:

pon en mi un corazón nuevo y sensible,

que se meta de lleno en tu costado.

Ahuyenta la tristeza de mi vida,

y el vacío que encuentro a cada paso.

Mírame, ¡Oh Señor!, que me sonrías,

que me mires con rostro iluminado,

que me digas tu gracia y tu ternura

y yo me sienta, como tu cofrade, amado

Dirige, ¡Oh Señor, tu mirada compasiva,

sobre este mundo de penas y pecados.

Manchados todos, todos responsables,

pues para el bien y el mal todos somos hermanos

Como cofrade, quiero pedirte por todos.

De sus pecados, me hago solidario,

quiero mostrarles los signos de tu gracia

y las palabras aprendidas de tus labios.

Mira, ¡Oh Señor!, no tengo nada que ofrecerte,

sólo te ofrezco un corazón ya transformado,

te ofrezco mi amor agradecido

Y me pongo, ¡Oh mi Dios!, en tu regazo.

III.-PALABRAS CONCLUSIVAS

Mis apreciados, distinguidos y muy queridos: Madre Abadesa y Comunidad de religiosas Cistercienses, Alcalde de la Cofradía y Capellán, Cabildo de Gobierno de la misma, componentes de las Juntas de Gobierno de las distintas Cofradías y Hermandades de nuestra Ciudad de Valladolid, cofrades, penitentes, costaleros y amigos en general. Aunque ya he abusado en demasía de vuestra paciencia, con cuanto os he manifestado, esto no obstante, soy plenamente consciente de que es aún mucho lo que no he sido capaz de comunicaros, por simple desconocimiento, para que pueda decirse, con justicia, que he cumplido, adecuadamente, con el maravilloso cometido que me encomendasteis al designarme para el honroso cargo de ser el pregonero del 475 aniversario de la fundación de nuestra Cofradía y el 350 de la firma del contrato para la realización de nuestra preciada talla del Santísimo Cristo del Perdón.

Ante el hermoso cometido que me encomendasteis y las deficiencias en que he incurrido, este sencillo religioso Franciscano Conventual, pese a que se ha esmerado por manifestaros, con el corazón en la mano, todo lo que buenamente sabe, confiadamente espera ahora, de vuestra parte, la comprensión y el perdón, por lo mucho que ni he sabido, ni he podido comunicaros con respecto a la honrosa misión que me habéis encomendado

Nuevamente quiero reiterar mi más sincera gratitud al Cabildo de Gobierno de esta nuestra Cofradía Penitencial, por la confianza que depositaron en mí humilde persona al encomendarme la realización de la hermosa y difícil misión de ser vuestro pregonero. Y a todos los aquí presentes, después de agradeceros profundamente la atención que me habéis prestado, con humildad y plena confianza os suplico, que siempre tengáis un recuerdo cariñoso, de quien esta tarde ha tenido la osadía de hacer sentir su voz en el marco de ésta sede canónica de nuestra querida Cofradía.

Fray Bernardino Román, Franciscano Conventual

 

Cartel del Aniversario, diseñado por D. Luis Joaquín Fernández López, hermano de la cofradía.

 

Reportaje fotográfico

 

 

 


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