Placa conmemorativa en la iglesia de la Pasión

 

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El Ayto. de Valladolid coloca una placa conmemorativa del 475 aniversario de la fundación de la cofradía en la Iglesia de La Pasión.

El 18 de marzo de 1581, la Cofradía Penitencial de la Sagrada Pasión de Cristo inauguraba solemnemente la Iglesia Penitencial de La Pasión, que ella misma había mandado erigir en la calle que posteriormente tomaría el nombre de la propia cofradía y que sería su sede hasta el año 1926.

Tal día como aquel 18 de marzo, pero esta vez de 2007, el Excmo. Ayto. de Valladolid colocaba en un lugar tan emblemático una placa conmemorativa del 475 Aniversario de la fundación de la Cofradía, como reconocimiento a la presencia de la hermandad en la vida de la ciudad durante estos casi cinco siglos.

El acto estuvo presidido por la Iltma. Sra. Dª. María Ángeles Porres Ortún, Primer Teniente de Alcalde y Concejala Delegada del Área de Cultura, Empleo y Bienestar Social del Excelentísimo Ayuntamiento de Valladolid.

 

Discurso pronunciado por la Sra. Teniente de Alcalde en el acto de descubrimiento de la placa conmemorativa en la Iglesia de La Pasión.

Sr. alcalde presidente de la Cofradía de La Pasión , miembros del cabildo de Gobierno, hermanos y hermanas cofrades de la Sagrada Pasión de Cristo, amigas, amigos.

Los actos convocados con motivo del 475 aniversario de vuestra Cofradía continúan su curso, con la misma solemnidad y con la misma trascendencia que la que pude percibir hace ya algunas semanas, en la iglesia de San Quirce y Santa Julita, cuando me invitasteis a pronunciar un pregón que espero que todos recordéis como emocionado y sincero. Porque lo fue, de verdad.

Hoy, en un domingo cargado de significados, es el Ayuntamiento de Valladolid el que os convoca a vosotros a este templo de La Pasión que durante tanto tiempo fue sede de vuestra Hermandad, y que hoy luce hermosísimo en su actual cometido como sala municipal de exposiciones.

Este edificio que ahora nos acoge fue consagrado e inaugurado oficialmente, otro 18 de marzo, pero de hace exactamente 427 años.

Desde entonces, la iglesia de La Pasión es uno de esos rincones emblemáticos e inolvidables de nuestra ciudad que han sobrevivido en el tiempo, contra viento y marea. Y no considero exagerado afirmar que la historia entera de Valladolid ha pasado frente a sus puertas.

¿Cuántos de los protagonistas de nuestro pasado local no habrán pasado por aquí y, con las rodillas hincadas en señal de recogimiento y humildad, habrán elevado su plegaria a Lo más Alto?

...el Duque de Lerma, don Rodrigo Calderón, el conde de Gondomar, doña Catalina Canseco, el propio monarca Felipe III, Marina Escobar, Miguel de Cervantes, Lope de Rueda... ¿Por qué no?

La construcción de la iglesia y las dependencias asistenciales duró lo que hoy dura una legislatura en nuestro Ayuntamiento: cuatro años; entre 1577 y 1581.

Fueron sus arquitectos Juan de Mazarredonda y Pedro del Río; y el mismísimo Juan de Nates contribuyó a la empresa con una colaboración especial. La inauguración del templo fue oficiada por el entonces abad de Valladolid; tengamos en cuenta que la villa de Valladolid no había ganado aún la condición arzobispal y don Alonso de Mendoza era entonces la máxima autoridad religiosa del lugar.

Era, como les decía al principio, la mañana de un radiante sábado, 18 de marzo; el 18 de marzo de 1581.

Desde entonces y hasta 1925, cuando la condición ruinosa del inmueble obligó a su desalojo y posterior desafectación, la Cofradía de La Pasión fue la congregación titular de este recinto, y las trayectorias del edificio y la Hermandad fueron todo uno.

No soy la más indicada para hilar ahora un manifiesto en el que glosar la enorme importancia que la vida, la actividad y el esfuerzo de las cofradías ha tenido para Valladolid y para la sociedad vallisoletana a lo largo de los siglos. Resulta muy simplista reducir su huella y su legado a su manifestación más llamativa y visible; esto es, a su participación activa y decisiva en la magna celebración de la Semana Santa en nuestra ciudad.

La labor desempeñada a lo largo del tiempo por las agrupaciones cofrades equivaldría –superándola incluso– a la atención asistencial a los vecinos más desfavorecidos, desamparados y marginales de la sociedad, que hoy acometen las administraciones públicas.

En concreto, la Cofradía de La Pasión figura en los anales de la historia de Valladolid como la principal benefactora y auxiliadora de los condenados antes de su ejecución. Y es sabido que entre sus prioridades siempre tuvo el dar cristiana sepultura a los indigentes y vagabundos que fallecían en los caminos de acceso a la ciudad o que eran encontrados muertos en el propio río Pisuerga.

Las cofradías en Valladolid siempre han ido mucho más allá de la Semana Santa … Las liturgias y desfiles de Semana Santa son su “cara” más visible, pero la ciudad siempre estará en deuda con estas instituciones, tan características de nuestra idiosincrasia y que tanto han hecho por lo que ahora llamamos “acción social”.

El Ayuntamiento de Valladolid es muy consciente de esto que les digo y, por eso –además de por una inevitable cuestión “sentimental”– no renuncia a rendir homenaje a las cofradías vallisoletanas y a acompañarlas en momentos tan importantes de su trayectoria como es éste para la Cofradía de la Pasión.

475 años de vida son muchos años. Se dice pronto y… significa mucho. Y creo que es labor de todos nosotros transmitir a las nuevas generaciones cuanto sabemos de todo esto, de toda esa trayectoria salpicada de esfuerzos, de logros, de fracasos… Conocer es condición indispensable para despertar afectos y vínculos duraderos.

Esta placa que desde hoy permanecerá inmutable en la iglesia de La Pasión , simboliza muchísimas cosas distintas:

•  Simboliza reconocimiento a cerca de cinco siglos de existencia, de trabajo, de imbricación en la vida local.

•  Simboliza el agradecimiento del Ayuntamiento de Valladolid, actuando siempre en representación de la sociedad vallisoletana.

•  Simboliza la fe en el futuro , la fe en la continuidad y en la pervivencia de todo aquello que hemos heredado del pasado y que ha hecho posible nuestro presente.

•  Simboliza la vigencia y la actualidad de la realidad cofrade en los tiempos actuales; la renovación de nuestro convencimiento sobre su cometido y su razón de ser.

•  Simboliza y representa, en fin, el orgullo y el aplauso de los vallisoletanos a la Cofradía de La Pasión , ahora y en el futuro, pues es aplauso sostenido que va mucho más allá del espaldarazo de compromiso.

La celebración del 475 aniversario de la Cofradía ha provocado reflexiones muy profundas en muchos más vallisoletanos de lo que creéis.

Vivimos muy deprisa, y esa circunstancia anula sustancialmente nuestra capacidad para “vivir conscientemente”. Precisamente anteayer, en la inauguración de la exposición fotográfica que está instalada en Las Francesas, decía nuestro Alcalde que “la conciencia nos rescata de la vulgaridad y nos convierte en seres únicos e insustituibles”.

Yo estoy totalmente de acuerdo en esto y creo que ser conscientes de nuestro pasado, de nuestra historia y del lugar que han ocupado en ella las instituciones que contribuyeron a su singularidad, debe ser en todo momento una prioridad para nosotros.

La Cofradía de La Pasión tiene mucho que celebrar. Valladolid también. Por eso hemos querido hacer coincidir vuestro sentimiento y el nuestro en este acto. Y por eso hemos querido dejar testimonio permanente de la felicitación que los vallisoletanos os dedican con motivo de esta efemérides.

Muchísimas felicidades, enhorabuena de corazón.

Me he sentido muy cerca de vosotros en todas las celebraciones que habéis liderado. Y me considero por ello una auténtica privilegiada. Os lo agradezco.

Por mi parte, esto ha sido todo… Ahí está “la placa”. Yo os he dicho lo que para el Ayuntamiento representa… De corazón, una vez más: muchísima felicidades.

 

Reportaje fotográfico

 

 

 

 


© Cofradía Penitencial de la Sagrada Pasión de Cristo